
En la tarde de ayer, a las seis y media dio comienzo la procesión de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio, que le llevaría a la parroquia de la Amargura para celebrar allí una misa por el aniversario de su bendición, en esta ocasión se cumplían 25 años.

Con túnica burdeos y sobre un trono de madera oscura iluminado por cuatro hachones pertenecientes al trono del Cristo de los Milagros marchaba Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio, delante de la imagen llevaba un enorme centro de rosas rojas, desproporcionado arreglo floral que tapaba al Señor.

A la salida y en calle Blanco Coris recibió sendas petaladas, muchos vecinos optaron por asomarse a las ventanas y balcones al paso del exiguo cortejo que encabezaba la cruz-guía. Pocos hermanos conformaban el cortejo, pocos para tan larga lista de miembros que componen esta fraternidad.

A las ocho de la tarde comenzó la ceremonia religiosa. Una vez concluyó, se encaminó el cortejo hacía la Ermita de Zamarrilla. El gran momento de la noche se produjo cuando la banda de la hermandad interpretó Margot. Pero el dulce momento duró poco, después sonó la versión de La Saeta, que aún se oiría una vez más en el corto recorrido que quedaba. Otro gran momento se estaba produciendo con La Madrugá, pero la banda falló en la parte final y a eso se unió que los capataces de cola ordenaran cortar la marcha, cuando quedaba poco para que acabase, porque no podían avanzar más.

Con su marcha giraba hacia la Ermita y se ponía fin a la celebración de su XXV aniversario. De los rumores de una salida extraordinaria a la realidad de unas estampas que se repartieron durante la procesión, que no sabemos si por mala calidad de la foto o por prisas de la impresión, pero dejaban de desear. Un escaso bagaje para conmemorar un cuarto de siglo.


