jueves, 05 de noviembre de 2009



Existen figuras a las que las que el tiempo y el olvido parecen tragarse en esa espiral del olvido que es el mundillo cofrade, donde si tu personalidad no destaca ni das que hablar lo suficiente aunque no sea para bien, pierdes tu lugar y nadie recordará tu obra ni tu aporte al conjunto patrimonial (tangible e intangible) que componen el todo que son nuestras cofradías. Don Ricardo Comas Facundo, profesor titular de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla es uno de estos nombres cuya labor (principalmente en la materia de restauración) queda oculta al conocimiento del cofrade dado la corrección formal de sus intervenciones. No solo en esta faceta restauradora centró su labor, pues nos dejó además dos imágenes marianas producto de su gubia de notoria corrección: la Virgen de los Desamparados de la hermandad de gloria del mismo nombre radicada en el barrio sevillano de Parque Alcosa (en la iconografía de dolorosa al pie de la cruz, realizada en 1975) y la obra que hoy traemos hasta la ventana virtual de este blog, María Santísima de la Misericordia de la hermandad astigitana de San Juan.

 

En la madrugada del Jueves al Viernes Santo, una vez la ejemplar corporación astigitana de El Silencio ha realizado su estación de penitencia y ha entrado en su templo al igual que también el veneradísimo Cristo del Confalón, realiza estación de penitencia desde la Parroquia de San Juan (cuya torre destaca por su singularidad entre ese conjunto monumental de torres que aporta a la histórica Astigi su apelativo más universal) la Hermandad del Nazareno de San Juan.  La corporación, filial en la localidad de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, tiene por titular a Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra anónima de escuela sevillana del siglo XVIII, dañada en los lamentables sucesos de la Guerra Civil y muy reformada a posteriori, con profunda intervención de Francisco Buiza en 1958, repolicromado en 1961, Joaquín Ojeda  le adapta nuevo cuerpo más encorvado y retoca el cabello añadiendo un nuevo bucle. El resultado de tan agresivas intervenciones,  aunque modifica por completo la obra original, deja como resultado una imagen igualmente de excelente calidad y perfectamente identificable con una talla de finales del siglo XVII o principios del XVIII, a pesar de ser gran parte de sus facciones producto de las reformas sufridas en el siglo XX. María Santísima de la Misericordia es obra del profesor sevillano Ricardo Comas Facundo en 1968, viniendo a sustituir a dos tallas anteriores a las que rindió culto la corporación. Procesiona junto a la imagen de San Juan, obra también de Ricardo Comas en 1973, bajo el cobijo de excelso palio de Juan Manuel Rodríguez Ojeda con orfebrería de Villarreal de portentosa factura. El carácter de la corporación puede definirse como “alegre”.

 

Durante los pasados días 15, 16 y 17 de Octubre se celebró Triduo Glorioso a María Santísima de la Misericordia y el día 18 quedó la talla mariana expuesta en Devoto Besamanos. Lamentar la calidad de las instantáneas realizadas y la sobreexposición de muchas de ellas, pero debido a la existencia de un horario de fotógrafos (para una iglesia prácticamente vacía) y la velocidad con la que se aprestaban a amonestar cualquier asomo de material fotográfico por parte de alguno de los hermanos que vigilaban el acto imposibilitó poder centrarme en realizar el trabajo adecuado para poder mostrar como se merece esta excelente imagen mariana, quien sin duda no puede apreciarse correctamente en estas fotografías. Afortunadamente eso sí los 90 km realizados exclusivamente para poder contemplar de cerca a la Señora merecieron al pena precisamente por poder orar ante Ella, lástima que el intento por dar luz y mostrar tan desconocida talla, desconocida como lo es el asombroso patrimonio de una ciudad de Écija que, aun a pesar de poseer una de las celebraciones de la Semana Santa más importantes y participativas de la provincia (y de ser uno de los municipios con mayor número de habitantes) sigue sumida en  un profundo pozo de desinformación y oscurantismo que resulta difícil superar, no ayudando hechos como esta aplicación ( tan “sevillana” ) de un horario de fotógrafos por el mero hecho de aplicarlo, cuando es manifiestamente innecesario dada la asistencia escasa de fieles. Cabe también lamentar que no se llame la atención a quien fotografía a la imagen a pocos centímetros de distancia móvil en ristre y con el perjudicial flash activado, mientras se lleva a cabo la caza del trípode con ahínco. Queda claro pues cual ha de ser el material fotográfico adecuado para evitar complicaciones en otra ocasión.

 

Sirva este pequeño artículo como loa del trabajo de este ignoto Profesor Emérito del Departamento de Dibujo de la Facultad de BBAA, quien supo en las pocas incursiones que realizó en un campo como el de la imaginería (en el que no estaba especializado) poner una nota de calidad y dignidad, muy por encima de otros imagineros y “restauradores” mucho más afamados y de más discreto resultado. Sírvase el lector de una pequeña búsqueda al respecto de la figura de Ricardo Comas para descubrir cuantos trabajos realizó (para las cofradías de la capital hispalense) que a día de hoy nos son prácticamente desconocidos: pequeñas restauraciones y arreglos tan correctos, tan adecuados, que fueron olvidados en las grandes recopilaciones de información que han nutrido al cofrade ávido de datos de la Semana Santa de Sevilla durante años. Se sorprenderá al descubrir cuantas imágenes y de cuanta importancia pasaron por las manos de este profesor titulado, que supo darles el trato que no les dieron otros imagineros mucho más afamados.

 

Rogelio Rubio Segura






Publicado por elpretorio @ 0:00  | Sevilla
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