El regreso temporal de la Virgen de las Angustias a la iglesia de San Agustín -templo del que salió hace 48 años- ha reavivado el debate en torno al traslado definitivo al convento que regenta la orden dominica. Estos religiosos no son ajenos al deseo que han mostrado tanto cofrades como los propios vecinos y por eso ayer, durante el acto de inauguración de la exposición promovida por la hermandad, evidenciaron algo más que una predisposición a dialogar sobre el cambio de sede canónica. El prior de esta comunidad, Miguel Ángel Vilches, declaró que no se encuentran cerrados a "abordar" este asunto con la junta de gobierno. Aclaró, en cualquier caso, que la vuelta de la hermandad estaría vinculada a que la cofradía contara con una sede independiente al convento para guardar los enseres y celebrar sus reuniones y que la labor asistencial y social cobrara "más protagonismo que lo puramente estético".
La posibilidad de que la Virgen de las Angustias vuelva a ocupar la capilla que abandonó de manera voluntaria en 1961 -en contra de la opinión de fieles y vecinos- está más cercana, pero no será "ni hoy ni mañana", como apuntó el dominico. Pasarán algunos años -"puede que diez, quizás no sean necesarios más"- hasta que unos y otros se pongan de acuerdo en el traslado de la cofradía, siempre y cuando lo autorice el Obispado.
Lo único que descartó el religioso es que el paso de la Virgen de las Angustias vuelva a salir del interior del convento, tanto por las proporciones que tiene la puerta de acceso a la iglesia como por la negativa a habilitar una salida en las dependencias de esta comunidad -que conectan la plaza con la calle Obispo López Criado-. A pesar de ello, como apuntó Vilches, los dominicos no tendrían inconveniente en que, una vez superados los citados escollos, la Virgen de las Angustias volviera a ocupar una capilla y que la cofradía celebrara sus cultos en la recién restaurada iglesia de San Agustín.
En cuanto a la orientación de la corporación, el prior del convento fue muy claro durante su intervención en el acto de apertura de la exposición: "Invito a que tanto ésta como el resto de cofradías de la ciudad revisen sus orígenes y conozcan que su finalidad está ligada a una labor social, pastoral y humanitaria". El religioso se valió del "entusiasmo" que percibió en los jóvenes que llevaron a la titular sobre parihuelas y manifestó que "espero que ese mismo entusiasmo lo pongan para sacar a flote el espíritu de la hermandad".
La comunidad dominica tendrá la última palabra -son los titulares del convento- en un proceso al que no le faltan apoyos de ningún tipo. La corporación -salvo determinados grupos muy reducidos- tiene claro que la iglesia de San Agustín "es el lugar al que tiene que volver la Virgen", como así lo resaltó el hermano mayor, Antonio López de Letona. También los vecinos, ayer representados por Rafael Soto, van en esta misma línea. "Con tu ausencia este barrio ha perdido su identidad", destacó Soto, quien apenas unos minutos antes había dedicado unas palabras de bienvenida a la que calificó como la "Reina". El primer teniente de alcalde, Rafael Blanco (PSOE), puntualizó, por su parte, que su formación apoyará la decisión que adopte la hermandad.
Mientras se inicien o no los contactos entre la cofradía y la orden religiosa para analizar esta situación, la imagen de Juan de Mesa permanecerá en la iglesia de San Agustín hasta el próximo día 15 de noviembre. Para esta jornada, la hermandad ha previsto un traslado desde este templo hasta su actual sede canónica, la iglesia de San Pablo. El cortejo se iniciará a las 13:00 y contará con el acompañamiento musical del quinteto de viento Glissando.
El Día de Córdoba