
La hermandad Salesiana del Santo Cristo de las Penas y María Santísima del Auxilio celebró esta mañana una Solemne Función con la que se despedían de la iglesia de la Pastora, templo que acogió a los Titulares de esta corporación nazarena desde sus primeros pasos. El altar de cultos se dispuso bajo el coro, cara a cara frente a la Divina Pastora.

Numerosa cera ilumina al Cristo de las Penas, que preside el Calvario junto a la Virgen del Auxilio y San Juan Evangelista. La Virgen del Auxilio, preciosa, lleva manto negro bordado, préstamo de la hermandad del Amor. Claveles rojos para el Señor de las Penas y blancos para el discípulo amado y la Dolorosa Salesiana.

El cansancio es vencido por la ilusión. Las ganas de volver a casa, pueden con todo, porque el Santuario de María Auxiliadora siempre fue su casa, a pesar de todo. Pena por dejar la Pastora, por dejar este templo donde la hermandad ha alcanzado su mayoría de edad. Es como cuando un hijo deja la casa y se muda cerca, en este caso a escasos metros de su actual sede. Y encima al cuidado de dos Madres, María Auxiliadora y la Divina Pastora.

Las andas estaban listas para que a las seis de la tarde la hermandad de los Salesianos escriba un nuevo capítulo de su historia. Allá donde vayan siempre formarán parte de la grey que protege la Divina Pastora.


























