
Como cada doce de octubre, fecha en que se conmemora el aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio, la hermandad de Zamarrilla sacó a esta imagen en procesión, llegando como es tradicional a la parroquia de la Amargura, donde tras presidir una misa en su honor volvió a su ermita. Aunque cabe aclarar que tanto la salida como la recogida tuvo lugar en la casa hermandad.

Un cortejo heterogéneo formaba tras la cruz guía portando velas de pequeño grosor, a los que seguían los miembros de la gestora y antecediendo al trono y como principal novedad, cuerpo de acólitos, idea nacida de la juventud de la hermandad. Aquí cabría llamar la atención sobre la función de coordinar el andar y disposición de estos acólitos, misión que recae en el pertiguero, figura a todas luces necesarias según comprobamos ayer, ya que esta misión la realizaba un hermano de la corporación ataviado de traje.

Estrenaba el Señor del Suplicio una nueva túnica en color burdeos, que tapaba bastante el cuerpo del Cristo. El exorno floral se compuso de gerveras rojas y flor de cera. Tras el Señor marchó la banda de música de la hermandad, quien no termina de sonar como nos gustaría a todos. El repertorio, elegido con mayor y más acertado criterio, fue un poco repetitivo, pese a que se quedaron marchas sin sonar.

Se notan leves síntomas de mejora en el conjunto de esta procesión, de lo cual nos alegramos. A ritmo lento marchó el cortejo, llegando a la iglesia de la Amargura a las ocho de la tarde. Dos horas después acabó en la casa hermandad.
Cara al próximo año, en el que se cumplirán 25 años de la bendición de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio, sería oportuno replantearse esta procesión, cambiándola a un via crucis cuaresmal y aprovechando la festividad del doce de octubre para una salida extraordinaria por todo lo grande, dentro de un programa de actos que incluya más actos y cultos.

Ya va siendo hora de poner fin a esta procesión provisional que nació con la idea de ser sustitutivo del Jueves Santo, ya va tocando plantearse seriamente que salga en Semana Santa, pues cuando se bendijo el Cristo ya se pensaba en sacarlo junto al Cristo de los Milagros y la Virgen de la Amargura y ya han pasado 24 años.
