martes, 13 de octubre de 2009
El Señor del Descendimiento y el Rosario de Santo Domingo pusieron ayer un magnífico epílogo a lo que ha dado de sí este largo fin de semana en lo cofrade. Tras la celebración de una misa a las 11,30 horas, la iglesia de la Victoria se abrió de par en par para dejar ver en su plenitud el misterio del Sagrado Descendimiento y su imagen central, El Cristo, en ceremonia de besapiés. Todo ubicado en el altar mayor del templo de forma excepcional. Pese al paso de los años, ahora en este 2009 medio siglo, el grupo escultórico volvió a impresionar a todo el que se acercó por la sede canónica de La Soledad, cofradía que ha puesto en marcha un completo programa para dar un carácter especial y extraordinario a estos cincuenta años que se cumplen de la creación de todo el grupo escultórico por el genial Luis Ortega Bru.

Ayer fue el día señalado para este besapiés, fuera de sus fechas habituales en la Cuaresma pero que cerca de él sabía a cercana Semana Santa. Era inevitable esa sensación pese a que aún restan muchos meses por delante. Ayudó a todo esto la atmósfera que se creó en La victoria para la ocasión y el esfuerzo de la mayordomía por levantar todo lo que ayer se vio.

En los días sucesivos seguirá desarrollándose un programa que terminará el 7 de noviembre con el regreso del Descendimiento a su iglesia después de haber 'vivido' en la Catedral unos días por la celebración de los cultos extraordinarios que se centrarán en un triduo del 4 al 6 del mes próximo y la misa de pontifical de las 11 horas del día 7.

Antes y para redondear este extraordinario otoño cofrade, la hermandad de La Amargura pondrá en las calles al Señor de la Flagelación que también irá a la Catedral, celebrará cultos allí y regresará a Los Descalzos en procesión extraordinaria, todo con motivo de los 250 años de creación de la imagen por el artista Jacome Baccaro.

Siguiendo con procesiones, la más inmediata fue ayer con la salida de la Virgen del Rosario de la iglesia de Santo Domingo. La archicofradía allí existente puso de esta forma el epílogo al ciclo dedicado a esta advocación en la ciudad. La salida se produjo a las siete de una tarde que tuvo más de verano que de otoño en cuanto al ambiente atmosférico.

La sobriedad y elegancia plena de clasicismo de esta procesión volvió a ponerse de manifiesto en la tarde de ayer ante el paso con la Virgen bajo el magnifico templete de plata que es su elemento más característico. Para acompañar ese singular estilo, la música que sonó fue del mismo corte, con marchas acordes con el espíritu que inspira esta procesión. Del mismo modo, las cuadrillas de costaleros acompasaron sus formas para adecuarlas a los que la hermandad exige junto a su Virgen en las calles.

Diario de Jerez

Publicado por elpretorio @ 17:15  | Jerez
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