
Aprovechando la ya pasada festividad de los Dolores Gloriosos de María, traemos hasta estas páginas las instantáneas de una Virgen de los Dolores que, lejos de llevar a cabo su besamanos en una fecha habitual para las dolorosas que reciben culto bajo esta advocación, queda expuesta ante sus fieles en una fecha en un principio tan peculiar como lo es el 16 de agosto.
María Santísima de los Dolores es una obra anónima perteneciente al grupo de misteriosas dolorosas de rasgos románticos e intimistas ejecutadas en el siglo XVIII, en el que podemos incluir también la no menos interesante Virgen de los Dolores de la localidad aljarafeña de Pilas. Aparentemente conservada en toda su integridad, sin retoque ni repinte alguno que modifique la excelsa calidad de sus rasgos y policromía original, nos encontramos ante una de las tallas más meritorias e interesantes de la obra mariana que recibe culto en la provincia de Sevilla. Toda teoría o atribución ante una talla de estas características resulta harto insostenible pues los rasgos de estas imágenes distribuidas por toda Andalucía presentan la peculiaridad de sugerir a quien la contempla con una mentalidad analítica una amplia variedad de autorías: el academicismo de algún autor sevillano a finales del siglo XVII; una posible autoría italiana a finales del siglo XVII o principios del XVIII; el toque de la escuela antequerana o granadina; una legendaria ejecución a manos de un desconocido monje franciscano… todas las teorías parecen posibles y plausibles, pero ninguna de ellas resulta sostenible con fiabilidad.

La Virgen de los Dolores procesiona el Viernes Santo bajo originalísimo palio de líneas góticas hecho para entronizar la imagen de la Virgen de los Dolores de manera perfecta componiendo una de las estampas de María Santísima bajo palio de mayor acierto y perfección estética que servidor haya visto en su largo periplo cofrade por la geografía andaluza. En el primer paso de la corporación procesiona la imagen de Cristo Yacente que ejecutara en los años 40 el alcalareño Manuel Pineda Calderón para la corporación y que vino a sustituir el anterior titular de la hermandad, muy dañado, que podemos contemplar en una de las instantáneas de este artículo como ejemplo a seguir en el caso de sustitución de una titular ya que está igualmente expuesto en una capilla lateral de la Iglesia de San Roque donde reside la cofradía, en lugar de haber sido modificado o simplemente enviado a una lejana localidad alejándole del lugar donde fue centro de devoción como ocurre con tanta frecuencia. Solo lamentar el estado de deterioro en que se haya esta talla de finales del siglo XVII o principios del XVIII.

Rogelio Rubio Segura



