
El pasado sábado 26 de septiembre, la hermandad ursaonense de la Vera Cruz conmemoraba el XXV aniversario de la salida de Nuestro Padre Jesús Cautivo con una salida extraordinaria que dio comienzo pasadas las nueve de la noche, una vez hubo finalizado la misa previa que abarrotó el templo de San Agustín.
El cortejo de la procesión fue corto, lo abría la cruz de guía de la corporación flaqueanda por dos faroles, seguida de escasos hermanos con cera, bandera y estandarte de la hermandad y distintas representaciones de hermandades. Delante del paso fueron niños pequeños como monaguillos y dos jóvenes de la hermandad como acólitos turiferarios. El Cristo fue acompañado por los sones de la Agrupación Musical de la Vera Cruz, perteneciente a la propia hermandad.
El paso, barroco y en madera tallada, el cual necesita una restauración, se ilumina con cuatro candelabros de guardabrisas y sobre el perímetro se disponen cuatro angelitos que portan incensarios, que chocan con la calidad artística de Nuestro Padre Jesús Cautivo. Clavel sangre de toro conformaba el monte floral que exornaba a este Cristo sedente.
Desde el primer momento quedó claro cual iba a ser el carácter de esta procesión extraordinaria y el andar del paso lo demostró cuando la banda interpretó “Y al tercer día”. Muchos aplausos levantó en su discurrir este Cristo, pues bueno fue el andar de sus costaleros, que demostraron su pericia tanto cuando sonaban marchas, como cuando la estrechez de la calle exigía andar con palilleras. Sobre el repertorio elegido, digamos, que hubo de todo, desde “Al Compás de la Laguna”, “La Saeta”, “Al Cristo de la Ventana” a adaptaciones como “Caridad del Guadalquivir” o “A ti, Manué”.

El transcurrir por calle Tia Mariquita fue uno de los momentos emocionantes de la noche, pues tras una gran revirá con música, el paso tuvo que andar a tambor por esta estrecha calle, justo en la desembocadura a la Plaza Mayor, se podía contemplar en un comercio una bellísima fotografía en blanco y negro del Cautivo, así como uno de los balcones engalanado con flores.

La talla del Santísimo Cristo, que según la leyenda fue realizada por un platero de la villa, presenta claros influencias de la escuela barroca granadina, por lo que sería más que probable que dicha leyenda no fuera cierta y que la soberbia imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo haya sido realizada por algún escultor de esta escuela. Esta teoría no sólo se mantiene por las claras influencias de estos postulados granadinos, sino también por la gran calidad artística de la imagen, que testimonia que debió ser esculpida por un gran escultor.

Jesús, sentado y maniatado, ladea su cabeza de forma pronunciada hacia la derecha, con la mirada alzada y perdida, con los parpados levemente caídos en señal de agotamiento. La boca se encuentra entreabierta con la dentadura perfectamente tallada. En la espalda pueden apreciarse heridas abiertas de gran dramatismo causadas por la flagelación. Su mano derecha porta la caña, mientras que la izquierda cae sobre la derecha. La clámide es de color rojo y amplios volúmenes, presenta gran cantidad de pliegues, en señal de un gran dominio del trabajo de la madera. En general, esta talla recuerda bastante a la granadina imagen de la Sentencia, obra de José de Mora. Aún así, no es probable que la talla ursaonense pertenezca a dicho autor pero sí a su círculo cercano.

La monumentalidad de Osuna estuvo presente en toda la procesión, teniendo especial protagonismo la Colegiata, que preside la población desde casi cualquier punto. Calles preciosas las de este pueblo hispalense, marco idóneo para una gran extraordinaria como la vivida la pasada noche.

A buen ritmo avanzaba el cortejo, intercalando marchas con chicotás a tambor. También hubo alguna estrechez más que con pericia resolvieron capataces y costaleros. La emoción embargaba a algunos de los presentes, como una hermana que apenas dejó de llorar en toda la noche. También se emocionaban aquellos que contemplaban el paso desde sus casas. Familias enteras o personas mayores solas que veían como el Cristo Cautivo pasaba delante suya.
Tres horas después de haber comenzado la procesión, entraba Nuestro Padre Jesús Cautivo en su iglesia de San Agustín, una marcha dentro del templo acompañó la chicotá final que dejó el paso en una de las capillas laterales de la iglesia.
Fue una gran noche en Osuna, donde hasta la luna ganó su particular batalla contra las nubes, y apareció para contemplar a Nuestro Padre Jesús Cautivo, quien nos cautivó desde el primer instante.
Fotografías: Javier García Marín y Jorge Bueno.












