Como es tradicional, la hermandad de Zamarrilla comenzó este nuevo curso cofrade con los cultos que dedica a sus titulares con motivo de la Exaltación de la Cruz y los Dolores Gloriosos.

El Cristo de los Milagros y la Virgen de la Amargura presidían, como viene siendo costumbre, el camarín principal de la ermita. Tan pequeño espacio se vio más estrecho aún por la profusión de flores dispuestas a los pies de ambas imágenes, lo que iba en perjuicio especialmente de la Reina de la Amargura.

Con especial cariño hacia la queridísima Virgen de la Amargura, recomendamos que de su atavío se encarguen manos expertas de manera definitiva, pues con el cariño a veces no es solo suficiente.



