
En la jornada de la festividad de los Dolores Gloriosos de María, la Titular de la Archicofradía de los Dolores, estuvo expuesta en devoto besamanos durante todo el día, en su capilla de la céntrica Iglesia de San Juan, concluía de esta manera el Triduo celebrado en honor de Nuestra Señora de los Dolores.
Muchos años hacía que esta preciosa imagen no recibía el beso de sus fieles y archicofrades en el templo de San Juan, ya que las cofradías regresaron a este templo, en el pasado mes de junio.
Magnífica se encontraba esta virgen en el besamanos. Con un manto negro bordado y una saya burdeos, también ricamente bordada, era expuesta esta dolorosa del Viernes Santo, con una gran cantidad de velas detrás suya formando un conjunto muy equilibrado.
En el lugar de en su camarín, donde la Virgen permanece a lo largo de año, se colocó el estandarte “Mater Dolorosa” y debajo de él un centro floral con las mismas flores que se repetían en dos pequeñas anforitas a los pies de la virgen, en el altar, y dos ánforas en el retablo, todas las flores de color blanco y con un poco de hojas verdes, para realizar contrastes. Al Señor de la Redención le colocaron ánforas con piñas de lirios morados, y hachones con velas blancas.
Ya si. La iglesia de San Juan ya no huele a la pintura recientemente secada. Ahora la Iglesia de San Juan huele como antes, a iglesia, a iglesia céntrica y cofrade.





