
En la jornada del 12 de septiembre, día del Dulce Nombre de María, se celebró en la Parroquia de la Divina Pastora el besamanos a la titular mariana de la hermandad capuchinera del Dulce Nombre.
La Imagen, obra de Antonio Bernal, se presentaba a sus devotos guapísima, vestida con una saya torera color fucsia con bordados en hilo negro, y algunos aditamentos verdosos. Su manto, una mezcla entre color negro y verde cuando le daban los focos que la alumbraban , abrigaba la espalda de esta preciosa dolorosa de ojos llorosos. En su rostrillo, perfectamente colocado, lucía un puñal dorado y un broche de brillantes, en tonos plateados.
En su mano izquierda portaba un rosario en cuentas transparentes cuyo remate era una cruz dorada. Su mano derecha había sido dispuesta para el besamanos. En cuanto al exorno floral estaba compuesto en tonos blancos destacando principalmente el uso de los nardos y los claveles.
Desde lo más alto del camarín, ataviado de blanco, Nuestro Padre Jesús de la Soledad, contemplaba la escena, y sólo en este día, sus ojos vidriosos no quieren llorar de pena, lloran de felicidad al saber que todo una hermandad, que todo un barrio, que toda una ciudad, venera y alaba a su Bendita Madre, a María Santísima del Dulce Nombre, Capuchinera y Malagueña.
