domingo, 13 de septiembre de 2009
Manuel Domínguez del Barco, Hermano mayor de La Estrella.

-Relátenos el momento del traslado de La Estrella.

-De gran emoción. Cuando volví a la capilla, de madrugada, me sobrecogió ver que ya todos los miembros de la Junta de Gobierno me esperaban, rodeando el cajón en el que permanecía la Imagen para el traslado. Rezamos y cerramos el cajón. Salimos aún de noche, en una comitiva, como si se tratara de una escolta y la llevamos con mimo, evitando calles con adoquines o desniveles. Cada vez que cogía un bache, me dolía.

-Nos cuentan que en el IAPH, a la llegada, existía mucha expectación.

-Tengo que agradecer el recibimiento. No sólo estaban el director de la institución, el de intervención y la restauradora. Al menos veinte miembros del IAPH nos esperaban. Nos facilitaron la labor, con delicadeza, con sonrisas, con silencios... Y vi en sus caras el asombro que despertaba su belleza y el respeto con el que trabajarían sobre Ella. Todo esto me confirmó que está en las manos adecuadas.

-¿Es cierto que los Cruz Solís, que analizaron a la Imagen llegaron a decir que el estado interior de la Virgen no se correspondía con la dignidad de una Imagen Sagrada?

-Fueron duros y claros. Literalmente dijeron que no podían entender, con el amor que profesábamos a la Imagen y la trascendencia de la misma, que permaneciera en dicha situación y que si alguien ponía en duda la necesidad de restauración, que antes viera la Imagen. Salí dolido y firmemente convencido de que no permanecería así por mucho tiempo.

-La clave de esta restauración, ¿qué se le va a hacer en el rostro?

-El rostro está perfecto y la policromía bellísima. Otra cosa podrán ser elementos accesorios como las pestañas, ya castigadas por el tiempo.

-¿Usted baraja el regreso de la Estrella en andas desde La Cartuja a Triana?

-Personalmente me encantaría. Tendremos que debatirlo.

-Mucha gente alberga la esperanza de que en el IAPH se centre un poco la cuestión de la autoría.

-El IAPH seguro que no va a escatimar esfuerzos en ello. Va a dedicar todo un equipo de historiadores de prestigio, y Lorenzo Pérez del Campo, director de Intervención del IAPH, me consta que tiene especial interés. Es una ocasión única y los medios están dispuestos. Sería la noticia que todos esperamos desde hace tiempo. En cualquier caso sería el autor el que ganaría en prestigio.

-En el proyecto de programa del 450 aniversario fundacional se contempla la salida extraordinaria de la Estrella en junio de 2010.

-Sí. Dependerá del Cabildo de hermanos, que tiene la última palabra, pero en un momento en el que se quiere negar nuestra identidad cristiana, incluso retirando los crucifijos de los colegios, la Virgen tiene que estar más que nunca cerca de todos nosotros, y nosotros acreditar nuestro amor y compromiso públicamente. Ésta será la salida extraordinaria de esta generación de hermanos de la Estrella. A tan señalada fecha, no cabe mejor homenaje. Junio es el mes previsto.

-San Jacinto. ¿Puede ser una buena excusa este aniversario para restaurar las relaciones con los dominicos?

-Le aseguro que tengo puesto todo mi empeño. Antes incluso de entrar en el cargo me presenté al párroco. No puedo entender la situación, y como entre cristianos siempre tiene que haber entendimiento, amor y entrega, pienso tener una santa tozudez. Y espero que me perdone el Párroco, del que sólo puedo hablar cosas buenas, pero voy a darle la lata hasta que nos demos un abrazo. Lo mismo me gustaría hacer con la orden dominica. Sería bueno para San Jacinto, para la comunidad dominica, que actualmente y por este motivo no tiene la imagen que merece por historia y por sus frutos, y para la hermandad que, entre otras cosas, podría celebrar allí los cultos cuaresmales sin tener que recurrir al traslado a Santa Ana -¡cuánto tenemos que agradecer al santo de D. Manuel Azcárate-. Estoy convencido de que ese tiempo ha llegado ya.

-Hace meses le expuso el programa de la efemérides al coadjutor. ¿Qué impresión le dio Asenjo? ¿Cómo se maneja en esto de las cofradías?

-De forma rotunda te diré que una impresión extraordinaria. Tenemos un obispo, ahora mismo coadjutor, brillante, preparado, con las ideas claras. A la vez es cercano. No me dejó arrodillarme para besar su anillo, me abrazó y me empezó a hablar con la sinceridad de quien se entrega a los demás. Conoce perfectamente a las hermandades, la importancia de las mismas para la diócesis y su enfoque es plenamente positivo, sabedor de que somos un gran instrumento cristiano. Tenemos el futuro asegurado con un pastor que reúne sobradas cualidades. Me deslumbró y me hizo ver que la sucesión será dulce, ya que a un gran pastor le sucede otro gran pastor.

ABC Sevilla

Publicado por elpretorio @ 12:20  | Sevilla
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios