El día grande de las fiestas patronales de la ciudad, en el que se celebraba la festividad de Nuestra Señora de los Remedios, congregó ayer, como viene siendo habitual cada año, a miles de fieles durante los diferentes actos que se llevaron a cabo a lo largo de la jornada.
Los actos dieron comienzo muy temprano, ya que a las siete y media de la mañana se llevó a cabo el tradicional Rosario de la Aurora en honor al la Virgen por las calles del centro de la ciudad. Posteriormente, numerosos devotos de la Patrona se dieron cita en la función principal de los cultos en honor a la Virgen que la Hermandad de los Remedios ha venido celebrando desde el pasado día 30 de agosto en la iglesia de San Telmo. Esta Función Principal, una eucaristía preparada por el Consejo Local de Hermandades, sirvió de broche de oro a la novena que esta hermandad de gloria ha dedicado a su titular mariana.
Fue a las doce y media del mediodía cuando comenzó uno de los actos más populares y participativos de cuantos se celebran en torno a las fiestas patronales, la tradicional ofrenda floral ante el mosaico de la Virgen, una cita organizada por la Peña de Costaleros Nazarena y que cada año cuenta con una mayor participación. En esta ocasión no fue menos y el numeroso público congregado a las puertas de San Telmo pudo contemplar cómo se iba completando el mosaico floral con los ramos que ofrecían asociaciones, colectivos, hermandades y todo tipo de grupos de la ciudad a la Patrona.
A la finalización de la ofrenda las actividades no pudieron trasladarse, como viene siendo habitual durante los últimos años, hasta el recinto de Las Albinas para la celebración de exhibiciones y actos ecuestres como estaba previsto debido al fuerte viento de Levante.
Ya por la tarde, las calles del centro de la ciudad acogieron otra de las citas más importantes de cuantas componen el programa en honor a Nuestra Señora de Los Remedios, la salida procesional de la imagen de la Virgen.
En esta ocasión, como viene sucediendo en los últimos años, algunas de las principales calles del centro amanecieron engalanadas con diversas alfombras de tierra en honor a la Virgen que decoraban las calles y sirvieron posteriormente de alfombra al paso del cortejo. En el desfile estuvieron presentes representantes municipales y religiosos, miembros de las hermandades y cofradías de la ciudad y demás autoridades, protagonizando el acompañamiento musical la banda de música municipal, Maestro Enrique Montero. El paso de la Virgen, precedido este año por un cuerpo de acólitos, estuvo cargado en esta ocasión por los hermanos costaleros de Humildad y Paciencia, una agrupación que cumple 25 años desde su fundación, motivo por el cual relevó en esta edición de las fiestas patronales a las peñas de costaleros de la ciudad como portadora de la imagen.
La salida de la talla de Nuestra Señora de los Remedios desde San Telmo estuvo acompañada de una multitud de devotos que se congregaron a lo largo de la calle La Plaza para no perderse los primeros instantes de la salida procesional. Con el repique de las campanas de la iglesia y la marcha musical comenzó el desfile religioso.
Del mismo modo, en otras calles céntricas se agolpaban miles de chiclaneros para ver pasar a su Patrona. Incluso el viento de Levante mantuvo una tregua y aflojo considerablemente a la hora de la salida de la Virgen desde su templo, después de que durante toda la mañana y gran parte de la tarde estuviera soplando de manera intensa.
El broche a las celebraciones lo puso la Salve que se le cantó a la Virgen a la recogida de la procesión en San Telmo, un acto que sirvió para cerrar de forma brillante unos festejos religiosos y populares que cada año se consolidan como una de las fiestas más importantes de la ciudad, gracias a la amplia participación del público y a la diversidad de actos y ofertas lúdicas y de ocio que se incluyen en su programa.
Sin duda, la implicación y la continua búsqueda de mejoras que la Hermandad de los Remedios lleva a cabo cada año para que estas fiestas supongan un éxito organizativo y de participación supone uno de los elementos fundamentales para que las celebraciones consigan cada año cumplir las expectativas de fieles, chiclaneros y visitantes.
Diario de Cádiz