De las alarmas que han saltado por las situaciones cotidianas o extraordinarias donde se entiende que pueden ser susceptibles de proliferación de la gripe A y su contagio, no escapa uno de los actos de culto eminentemente cofrade: los besapies y besamanos. En Jerez, al igual que en otras ciudades andaluzas donde esta forma de veneración a las imágenes son todo un símbolo de devoción popular, no hay adoptados ni medidas ni consejos de cara a estos actos si bien los primeros en la ciudad llegarán, como es tradicional, por diciembre y enero. A priori el presidente de la Unión de Hermandades, Manuel Muñoz Natera, dijo a este medio que no es partidario de tratar el asunto de forma corporativa y por supuesto es absolutamente contrario a suprimirlos. "Al día de hoy no hemos visto nada sobre este tema aunque conozco lo que sucede en otras ciudades españolas que estos días han tenido actos de devoción popular. Es prematuro decir algo hoy por hoy, y soy contrario a que se proponga la suspensión de los besapies y besamanos". De todas formas y ante los meses que quedan por delante, las hermandades y el organismo que las representa tienen tiempo para observar la evolución de la gripe, de cara a adoptar alguna medida restrictiva. Tampoco se es partidario de crear alarmismo o de poner parches sin que se sepa el nivel de riesgo que tienen estos actos. Algunas hermandades consultadas por este medio han mostrado un parecer similar e incluso con muchas sorpresa por como va progresando la sensación de miedo. El hermano mayor del Cristo de la Expiración, Antonio Yesa, una hermandad cuyo Crucificado arrastra una devoción singular, considera que es muy pronto para abordar todo esto y menos plantearse medidas: "ni siquiera nos lo hemos planteado en la junta de gobierno. Cuando llegue el momento veremos si es necesario poner en marcha algo, pero tendría que ser en un escenario extremo". En cualquier caso los besapies y besamanos seguirán convocándose a no ser que todo llegue a una situación extrema que provoque alguna orden directa de las autoridades. De todas formas hay que contar con lo que los devotos piensen o hagan. Al fin y al cabo son ellos los que demandan estos actos de culto y es para ellos, y su presencia dirá en qué medida les afecta el temor a un contagio. Pero eso no se comprobará en Jerez al menos hasta finales de año. Eso sí, el primero será una perfecta vara de medición.
Diario de Jerez