Fray Carlos Amigo, que cumple 75 años este agosto, pondrá a disposición del Papa su Oficio, y lamenta que a lo largo de estos años al frente de la Archidiócesis de Sevilla no haya podido ver en marcha la obra social conjunta de las hermandades
—En tres semanas cumple 75 años, ¿Cómo lo lleva las vísperas de ese cumpleaños?
—Muy bien, muy bien. No igual que otros porque a los 75 según las disposiciones canónicas el obispo tiene que poner a disposición del Santo Padre su Oficio.
—¿La carta la tiene que firmar y enviar ese día?
—En torno a ese día
—¿La tiene hecha?
—La carta de dimisión ya está hecha. No se puede improvisar a la hora de redactarla
—Y a la hora de redactarla y firmarla ¿qué se le ha pasado por la cabeza?
—Se me han pasado mis 35 años de obispo. Ha sido un trabajo lo suficientemente largo como para dar gracias a Dios. He tenido la confianza de tres Papas, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI —Juan Pablo I tuvo un ministerio muy corto— y lo único que puedo hacer es expresar mi gratitud por la confianza.
—¿Y qué cree usted que pasará cuando llegue la carta a Roma?
—Todo está resuelto con el coadjutor en el momento en que se produzca la aceptación. No habrá ningún problema. Lo hemos hecho así, y es lo mejor que ha podido ocurrir para evitar las circunstancias que se han vivido en la Archidiócesis de Sevilla en otros relevos. Pero el momento concreto de la aceptación de la renuncia solo lo sabe el Papa.
—Usted ahora se encuentra en Iberoamérica donde es muy conocido. Dicen que es una realidad que le apasiona. Después de Sevilla ¿su labor como cardenal estará relacionada con aquel continente?
—Uno está siempre a disposición del Santo Padre. Yo continuaré siendo miembro de dos comisiones pontificias, la de la Pastoral de la Salud y la de América Latina.
—Tras la Asamblea, se cierra el curso cofradiero de manera convulsa. ¿Cómo ha visto todo?
—Creo que las hermandades deben ser conscientes de su labor esencial. A veces da la impresión de que asuntos tangenciales ocupan demasiado interés, se les da demasiada publicidad. Y da la impresión de que asuntos técnicos como la carrera oficial, los horarios, las sillas son los grandes temas de las cofradías. Eso da lugar a confusión. La vida de las hermandades no es así, es la social, la caritativa, fíjese ahora la labor con los niños bielorrusos. Cuando a otros temas una atención exagerada hace que se olvide la vida diaria.
—Sabe que el presidente del Consejo hipotéticamente estuvo a punto de dimitir.
—Sí, pero esa hipotética renuncia no estaba relacionada con las cofradías. El presidente tiene la confianza de todas las hermandades, del cardenal y de todos los miembros del Consejo que le apoyan. No hay ningún motivo para renuncia y muchos para seguir porque lo está haciendo francamente bien.
—Entonces, ¿por qué esa apariencia de inestabilidad?
—Creo que de golpe le han caído una serie de temas en los que, como se dice coloquialmente, se ha entrado al trapo, y al trapo, en el mundo del toreo, se le llama el engaño. En estos asuntos la serenidad del presidente de los consejeros ha sido ejemplar. Son personas muy sensatas que saben actuar en los momentos de inquietud
—Qué es lo que hubiera querido hacer y no ha podido en estos años.
—La obra social conjunta de todas las hermandades, aunque a veces he pensado que si no sería mejor que todas tengan una obra social propia como tienen algunas y otras están en marcha.
—Si el Papa viniera una Semana Santa ¿dónde le llevaría?
—Al Buen Fin. A que conviva con los niños y los padres del Centro de Estimulación Precoz. Y después, y no creo que con esto se moleste nadie, a ver la entrada en la Catedral del Cristo de los Gitanos.
Ya que estamos en la Catedral —¿Cuánto tiempo se tardaría en decidir o aprobar un desplazamiento del Monumento a Colón?
—Esto es claro, el tema de la ampliación de la Carrera Oficial. Aquí hay que cambiar de piñón. No podemos ir siempre con el piñón fijo. Se habla siempre de ampliar por aquí, pero hay otras posibilidades porque la ampliación de la Carrera puede hacerse por el inicio. Hay cierta obsesión el tema de la Puerta del Príncipe y el Monumento a Colón.
—Un buen regalo de los 75 años sería que las cofradías que quedan incorporaran a las mujeres ¿no?
—Ese regalo lo he recibido ya porque es algo completamente asumido. Poco a poco esa presencia será plena. Hay que pensar en todo lo positivo y en la vitalidad que han aportado las mujeres a las hermandades en estos años.
ABC Sevilla