
A las ocho de la tarde del pasado domingo daba comienzo la procesión terrestre de Nuestra Señora del Carmen Coronada, una vez hubo finalizado la procesión marítima por la bahía malagueña. Sobre su trono aún en fase de elaboración, marchó la Reina de los Mares, que en esta ocasión vistió de forma más ancha de lo acostumbrado.
Mucha gente presenció la salida desde el puerto, aunque conforme avanzaba la jornada el número fue descendiendo hasta llegar a la parte final del itinerario con menos público de lo visto en ocasiones anteriores.

El ritmo de la procesión fue lento. Al llegar a Stella Maris la Virgen fue recibida con una petalada, como viene siendo tradición. Esta parte del recorrido se hace especialmente larga debido a lo monótono de la Alameda, planteamos que para llegar a la céntrica iglesia carmelita la archicofradía lo haga por un itinerario distinto, usando el entramado de calles que va desde la Alameda hasta el puerto.
Al cruzar el puente de la Misericordia tiraron fuegos artificiales para darle la bienvenida al barrio. En este punto pensamos que sería apropiado se coordinase el espectáculo pirotécnico con el avance del trono por el puente, pues ahora se realiza de manera que ambas cosas se hacen a la vez y se consigue que la atención de la gente se centre en los fuegos de artificio, pasando la Virgen sin la atención requerida.
Y en calle Ancha, recibimiento como siempre pero resultado distinto. Petalada enorme para comenzar su calle. Todo parecía indicar que iba ser como otros años donde se ha disfrutado muchísimo en esta calle, pero al llegar al final de la misma, donde también hubo otra petalada, el sabor de boca fue desigual.
A los sones de la banda de cornetas que lleva su nombre cruzaba la verja de su iglesia, el himno puso el punto final a una larga jornada que comenzó a tempranas horas del día en ese mismo punto.



