domingo, 19 de julio de 2009

Hacienda ha llamado a la puerta de las hermandades y algo de nerviosismo se ha instalado en las tesorerías. No porque haya algo que ocultar, ni mucho menos (ahí están a disposición de los hermanos y en los archivos del Obispado los movimientos económicos que cada cofradía realiza durante el año), sino porque la economía es algo muy delicado y las nuevas exigencias va a complicar la existencia de un sistema que en muchos casos sigue basándose en cartones escritos a mano y en huchas de latón donde se recogen los donativos.

Pero si buscamos un lado positivo ante el sorprendente interés de la Agencia Tributaria en las hermandades, este aviso a navegantes puede desembocar en un mejor funcionamiento económico de las corporaciones; lo que sin duda redundará en mayor beneficio de todos los cofrades.

En este sentido, el Consejo de Hermandades ha iniciado una serie de gestiones con Hacienda para esclarecer el régimen fiscal que se aplicará de ahora en adelante a este tipo de entidades. Según ha explicado el vicepresidente del Consejo, Juan Carlos Jurado (que está siguiendo muy de cerca este asunto), la intención es que Hacienda reconozca a las cofradías como asociaciones sin ánimo de lucro y le aplique el mismo régimen fiscal que a estas. Es decir, que las hermandades estarían exentas de IVA y tendrían que llevar una contabilidad simple. En caso contrario, además de abonar el IVA estarían obligadas a presentar las cuentas por duplicado y a otra serie de inconvenientes fiscales (que equivale a económico, que a su vez equivale a recaudar menos fondos de los ya por sí exiguos actualmente).

Al mismo tiempo, la tantas veces comentada personalidad jurídica de las cofradías parece que va a abordarse también de inmediato. Tener tal reconocimiento es, sin duda, una tranquilidad y una garantía para estas corporaciones; y si no, que le pregunten a las que sí lo tienen ya.

Pero más allá de todas estas medidas, que son fundamentales en estos tiempos, es ahora cuando las hermandades necesitan una revisión de su organización económica y la aplicación de un nuevo sistema mucho más actualizado, seguro y beneficioso. Hay que tener en cuenta que en las cofradías las labores que se realizan siempre corresponden a voluntarios que se prestan a trabajar todo el año para mantener el culto y la actividad de los centenares de personas que forman parte de cada corporación; y estos voluntarios no siempre están formados en las materias que tratan (el vocal de liturgia no es sacerdote, el fiscal no tiene estudios de Derecho y el tesorero no ha hecho la carrera de Económicas ni nada parecido).

Por eso es el momento de atender las propuestas que han existido en los últimos años para formar mejor a las tesorerías de las cofradías. Impartir un curso intensivo a los actuales tesoreros, y que estos den traslado a los que le sucedan en los próximos años. Conocer los nuevos sistemas que existan para organizar la economía de la hermandad, y las fórmulas que pueden redundar en mayores beneficios. Que la llamada de Hacienda signifique un antes y un después.

Diario de Cádiz


Publicado por elpretorio @ 16:38  | Cádiz
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