El 11 de junio del año pasado, la hermandad del Rocío iniciaba un año muy especial. En el castillo de San Marcos comenzaba la celebración del cincuentenario de su refundación con la presentación del programa de actos con motivo de esta efemérides. Y junto a este histórico edificio lo concluyó en la mañana de ayer con una misa pontifical de acción de gracias con la que pone fin a los actos que ha desarrollado durante este curso que será recordado durante años.
Si fue histórica la pasada romería del Rocío cuando El Puerto fue la primera filial en presentarse ante la matriz de Almonte junto a la de Villamanrique de la Condesa, la jornada de ayer fue el colofón. El nuevo obispo de Jerez, José Mazuelos, 'se estrenó públicamente' en la ciudad presidiendo una pontifical en la que bendijo a una talla de la Virgen del Rocío que la hermandad pondrá al culto en la parroquia de San Joaquín mientras espera la anhelada cesión de la ermita de Santa Clara.
La talla, salida de la gubia del roteño Miguel Ángel Caballero, se encontraba sobre un paso que fue cedido a la filial por la hermandad de Nuestra Señora de las Mercedes de Mairena del Aljarafe. Pero eran unas andas muy especiales ya que son una réplica del paso de la Virgen del Rocío de Almonte (varía en el color del techo de palio y en el escudo mercedario que lleva en su frontal). A las diez y media de la mañana, segundos antes de iniciarse la pontifical, se descubría la imagen, que hasta ese momento estaba oculta por unas telas de damasco. El importante número de portuenses que casi llenó la plaza del Castillo recibieron a la nueva imagen con un sonado aplauso.
Momentos después se inició la eucaristía en cuya homilía el prelado jerezano hizo una defensa de la romería del Rocío. Para Mazuelos, "la fuerza del Rocío no es la fiesta porque si fuera así tendría los días contados". "Lo que nos mueve a ir año a año a la aldea es el amor a Dios, no la fiesta", recalcó. Además, felicitó a la hermandad por vivir su devoción hacia la Virgen "durante todo el año". Durante su intervención también mostró su oposición a un tema de actualidad como es la selección de embriones, práctica que calificó de "racismo genético".
A las once y cuarto de la mañana se procedió al rito para la bendición de la imagen, que vino acompañado por el lanzamiento de cohetes y el canto de la composición 'Hágase en mí' por parte del coro Nuestra Señora del Rocío del Espíritu Santo, que se encargó de la parte musical durante la eucaristía.
Antes de acabar la pontifical, el prelado volvió a dirigirse a los presentes invitando a la hermandad del Rocío a seguir trabajando. "Muchos son los que están esperando que le llevéis la bendición de la Virgen del Rocío", les espetó. Momentos después, el hermano mayor del Rocío, Gonzalo Ganaza, gritó los primeros vivas a la nueva talla.
Unos 45 minutos más tarde, se inició el traslado de la imagen a la parroquia de San Joaquín, una procesión especial ya que se quiso llevar la imagen ante la Patrona, la Virgen de los Milagros. No obstante, el cortejo tuvo que ralentizar su marcha rumbo a la Iglesia Mayor Prioral (incluso estuvo parada en la plaza de España durante algunos minutos) ya que a la una de la tarde hay misa. No obstante, ésta apenas duró unos 20 minutos para que la espera de los rocieros no se extendiera teniendo en cuenta que ya comenzaba a apretar el calor.
El cortejo, que estaba conformado por la representación de la mayoría de las hermandades locales y de algunas de las filiales rocieras de la provincia de Cádiz además de por un centenar de mujeres vestidas de mantilla blanca, se internó en el primer templo de la ciudad donde se vivió uno de los momentos más emocionantes de la mañana.
En la Puerta de las Campanas, la junta de gobierno de la archicofradía de Los Milagros esperó a la filial llevando su simpecado. El paso se dirigió frente a la capilla de la patrona donde se rezó la salve en un emocionante encuentro entre la nueva talla de la Virgen del Rocío y los simpecados de la filial y de la archicofradía con la talla de María Santísima de los Milagros al fondo.
Ya sólo quedaba regresar a la parroquia San Joaquín, donde la imagen quedará para el culto público junto a la pila bautismal. Se pone así punto y final a un año en el que se ha querido recordar que hace 50 años un grupo de portuenses recuperó la devoción a la Reina de las Marismas y refundó la muy antigua y real hermandad del Gran Puerto de Santa María.
Diario de Cádiz