domingo, 28 de junio de 2009

Como en las grandes citas electorales a las que todos los mayores de edad están obligados a acudir, las cofradías gaditanas celebran hoy su jornada de reflexión de cara a la elección mañana lunes del nuevo presidente del Consejo. Y la de hoy sería jornada de reflexión porque el proceso electoral que se ha desarrollado en los últimos meses se ha llegado a confundir con unas elecciones políticas. Los tres candidatos a presidente (Martín José García, José María Caro y Joaquín Seisdedos) se han convertido en tres partidos políticos, con una lista de afiliados y algunos simpatizantes en cada candidatura.

Programas, actos de presentación, incluso promesas electorales han salpicado el proceso para designar al nuevo presidente del Consejo de Hermandades, que no ha estado exento de disparates, excentricidades y, como no, polémicas en torno a las elecciones de mayor interés en el mundo cofrade, aunque solo implique directamente a tres candidatos y 36 hermanos mayores.

Por eso, haciendo un símil con cualquier elección política, aprovechamos esta jornada de reflexión para realizar algunas reflexiones sobre todo lo que ha rodeado y rodeará a la cita electoral, al 29-J.

LAS PRESENTACIONES. La decisión sobre quién será el próximo presidente del Consejo recae en los 36 hermanos mayores, que si pudiera aplicarse la lógica y la teoría, deben ejercer su voto conforme a la decisión que han tomado sus respectivas juntas de gobierno a raíz de la propuesta y el equipo que plantea cada candidato. Si eso es así, parece que los actos de presentación que han celebrado los tres candidatos se distancia bastante de lo que debiera ser.

El Centro Integral de la Mujer en el Palillero, la sacristía del convento de San Francisco (edificio de la Iglesia) y la sede de la Asociación de la Prensa en la calle Ancha han sido los escenarios elegidos por los candidatos para que todos los interesados (hermanos mayores, miembros de juntas de gobierno, cofrades, no cofrades,...) acudieran a oír la presentación de las listas.

Además de informar sobre las propuestas e intenciones, cada candidato no perdió la oportunidad de lanzar mensajitos a sus oponentes (como en cualquier mitin político), y llegando incluso a ofrecer verdaderas promesas electorales a los asistentes.

Las situaciones han sido tan ridículas que cualquiera podía preguntar lo que le viniera en gana al candidato, como ocurrió en San Francisco, donde un cofrade (que no ocupa cargo de gobierno en ninguna hermandad) preguntó a Martín José sobre un asunto que nada tenía que ver con el programa que acababa de presentar; por no hablar del anuncio de retirada de José María Caro después de hora y media explicando sus intenciones...

Lo normal hubiera sido, por ejemplo, seguir el mismo procedimiento que hacen aquellos que optan a hermano mayor de cualquier corporación: elaboran un equipo (la futura junta de gobierno si salen elegidos), redacta un programa de trabajo y unas propuestas para su mandato y se envía toda esa documentación a los hermanos que tienen derecho (y deberían tener el deber también) al voto. Todo eso se hubiera enviado a cada hermandad para que la junta de gobierno lo hubiera estudiado. Y sobraría así tanto acto electoralista y tanto circo.

EL PROCESO. El calendario establecido por la mesa electoral y todo lo que ha rodeado a las decisiones que han ido tomando también merece una reflexión, porque como es norma habitual en esto de cofradías, está mal hecho y no exento de polémica.

El plazo de presentación de candidaturas se cerraba el 29 de mayo, después de diez días, y la mesa electoral tenía hasta el 5 de junio para estudiar cada lista y tomar una decisión. Y aquí está el primer error, porque si esa decisión se tomó el miércoles 3 de junio, no tiene sentido intentar mantener el 'secreto' hasta el lunes día 8, como pretendía hacer la mesa electoral. Tampoco parece muy asequible solucionar un problema de documentación en 48 horas. Es decir, que el calendario o no está bien definido en las normas, o su aplicación no ha sido demasiado coherente.

En este aspecto del proceso -donde las denuncias sobre irregularidades se han hecho en público, dejando en evidencia a los miembros de la mesa electoral, pero nada se ha presentado por escrito (ni siquiera la retirada de la candidatura de José María Caro, según la mesa electoral)- parece que toda la problemática recae en la normativa vigente, que como en otras tantas cosas pide a gritos una reforma que salga de un estudio serio, meditado y consensuado para evitar este tipo de despropósitos tan asiduos. ¿O tiene lógica que el vice hermano mayor no exista para la normativa relativa a las elecciones al Consejo?, ¿o que voten hasta cuatro hermanos mayores de cofradías inmersas en proceso electoral?, ¿O que vaya a estar la papeleta con la lista de Caro, que ha anunciado por activa y por pasiva su retirada?...

LAS COFRADÍAS. Son las que mañana elegirán, por voto de sus hermanos mayores (que si votan en nombre de la corporación no es comprensible que se haga en secreto), al presidente del Consejo. Los candidatos no son los idóneos, pero eso es culpa de todos, porque casi nadie quiere pertenecer a la permanente del Consejo.

La preocupación por este organismo es tal que sólo cuatro hermanos mayores (Ecce-Homo, Perdón, Expiración y Nazareno) se han preocupado de asistir a la presentación de los candidatos; y muchas serán las juntas de gobierno que ni siquiera debatirán sobre a quién votará su hermandad, quedando a criterio personal del hermano mayor.

Viendo todo esto, surge una última reflexión ante el 29-J: ¿Cuándo se harán las cosas bien en el mundo de las hermandades?.

 

Diario de Cádiz


Publicado por elpretorio @ 12:09  | Cádiz
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