miércoles, 24 de junio de 2009



Intenso día el del domingo pasado. Si por la mañana tuvimos la procesión del Corpus de los Mártires, por la tarde, desde la Iglesia del Sagrado Corazón en la Plaza de San Ignacio de calle Compañía tuvo también la anual y concurrida procesión del Titular de la Iglesia: El Sagrado Corazón.



 

Concurrida, si, ya que desde antes de la salida procesional la Plaza ya se encontraba abarrotada de gente, tanto en la misma calle por las que discurría el cortejo, como en los balcones cercanos, engalanados con faldones rojos y con pinturas del Sagrado Corazón.



 

Una comitiva escasa, formada por la cruz parroquial, devotos con cirios, el estandarte y los acólitos ceriferarios, precedían al trono en madera y dorado con la impresionante obra que tallara el escultor Adrián Risueño. Una más que escasa petalada, para la advocación que le da el nombre a la Iglesia, fue arrojada desde uno de los particulares balcones que posee esta Iglesia de estilo gótico. El Señor, que llevaba un exorno floral compuesto por cuatro centros de rosas rojas, dos a los lados, uno en el frente y otro detrás, cuatro ánforas escoltando a la imagen con claveles y espigas, mismo arreglo floral que en las piñas que incorpora el trono y un friso compuesto también por claveles rojos.



 

La banda de la Cruz del Humilladero marchó tras el trono con diversas opiniones en cuanto a la cruceta musical se refiere, con la buena interpretación de marchas como “Al Cristo de los Gitanos” o “Pescador de Hombres”, con la que se pudieron vivir momentos emotivos y la mala elección de la siempre repetida marcha “La Saeta”.



 

Pero sin duda uno de los momentos más emotivos se vivió cuando el trono del Cristo giró y se puso frente por frente al Convento de las hermanitas de la Cruz, con cierta dificultad y teniéndose que meter el trono en una de las aceras, debido a la gran hilera de coches que en ese momento impedían que la maniobra fuese más fácil. Con brillantez se elaboró y en el silencio de la tarde, las monjas del convento le entonaron un rezo cantado a Jesús.



 

Muchas cosas son las que con el tiempo se deben de cambiar de esta procesión pero una de las muchas cosas buenas que tiene es la cantidad de devoción malagueña que este Cristo tiene, así como la gran cantidad de juventud que se pudo ver entre los varales. Y por supuesto, la propia imagen, la propia representación de Cristo.




Publicado por elpretorio @ 9:42  | Málaga
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