martes, 23 de junio de 2009

 

Las puertas del Sagrado Corazón volvieron a abrirse tras la procesión eucarística y el silencio se hizo en la plaza de San Ignacio. El público expectante contempló como el Cristo de la Redención y Nuestra Señora de los Dolores dejaban el templo jesuita para volver a San Juan.



 

La ilusión por el regreso a casa era patente en los hermanos de los Dolores, fueron muchos los archicofrades que alumbraron el camino de regreso a San Juan, que también contó con una representación de Fusionadas en el cortejo.



 

Por un día quedó atrás el ruan, no había sol para recibir al Hijo de Dios que duerme en el madero, no había palio para cobijar a la Madre de los Dolores, todo era distinto, pero todo era igual, es el sello de esta archicofradía.



 

El Señor, a hombros de hermanos, mientras la Virgen marchó sobre unas pequeñas andas, ataviada totalmente de blanco. Una estampa de sabor clásico para una noche especial. Por si con la mera presencia de ambas imágenes no fuera suficiente, la banda de la Expiración puso la música tras la Virgen de los Dolores. Por fin se oyó la marcha que el Maestro Artola le dedicara a la Dolorosa, fue a la salida del Sagrado Corazón, momento en el que el Señor de la Redención avanzaba por Compañía.



 

La música acompañó a ambos titulares, pues el silencio en las calles permitió oír a la banda perfectamente. Jesús Preso, Desamparo y Mater Mea conformaron la banda sonora de este regreso a San Juan.



 

La marcha de Beigbeder sonaba cuando el Cristo de la Redención pasaba por la parte estrecha de calle San Juan, puro goce. La misma emoción se vivió cuando las puertas de San Juan Bautista se cerraron tras Nuestra Señora de los Dolores. Ya estaban en su casa.



 

A partir del próximo domingo, con la apertura del templo, podremos refrescar la memoria y volver a disfrutar de la Virgen de los Dolores en su retablo y del Cristo de la Redención indicando donde habita Dios.






Publicado por elpretorio @ 14:40  | Málaga
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