domingo, 21 de junio de 2009

Si hay unas instituciones que saben rememorar el sentido de la fiesta barroca esas son las cofradías, y así se pudo ver el pasado domingo. Gracias a su generosidad se salvó una procesión del Corpus anodina, con un recorrido absurdo, y con un horario aún más. Una procesión que debería ser por la mañana, ya que, entre otras cosas, supone un gran esfuerzo mantener los altares desde primeras horas del día con todo lo que conlleva. Las cofradías no tienen como el Cabildo un grupo de asalariados que están allí todo el día, haga calor o frío, sino que cuentan con gente desinteresada que echan una mano a su hermandad con el único fin de dignificar el paso del Señor por las calles de la ciudad. Cada cofradía lo hace a su manera, mostrando de este modo su idiosincrasia: unos con acólitos, otros con piñas cónicas y otros con un coro de niños que cantan al Señor como cada domingo, pese a no ser ésta, según los entendidos, la música más apropiada.

Quizás estos amantes de la música sacra deberían preguntarse por qué este año no se ha celebrado el concierto extraordinario del Corpus, algo que para un público tan selecto ha debido de dejar un enorme vacío.

Diario Córdoba


Publicado por elpretorio @ 22:14  | Córdoba
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