domingo, 21 de junio de 2009

Decía el vicepresidente de Diputación la pasada semana que todas las instituciones de la ciudad debían implicarse para que el Vaporcito siga siendo la alegría del Muelle de la ciudad y de las aguas de la Bahía. "Salvemos el Vapor", llegó a afirmar Federico Pérez Peralta. Eso ocurría días antes de la festividad del Corpus Christi el pasado domingo. Una vez transcurridas la jornada de vísperas y la procesión eucarística, quizá convendría trasladar ese llamamiento de Pérez Peralta a la fiesta eucarística -y no precisamente porque el primero tenga vinculación alguna con lo segundo- y gritar "¡Salvemos el Corpus!" en un intento a la desesperada por conservar una celebración cada vez más deslucida.

La procesión del domingo y la jornada sabatina de vísperas ha reflejado el hundimiento que padece desde hace años la festividad y que sigue acrecentándose a pasos agigantados. El desinterés del Cabildo Catedralicio y la apatía que se ha generalizado en la práctica mayoría de hermandades -con las destacadas excepciones de Medinaceli, Perdón y Sagrada Cena, que siguen instalando altares y participando activamente en el Corpus- alcanzó sus peores números la pasada semana, lo que parece que también se va contagiando al resto de la población.

EL AMBIENTE. Una de las repercusiones más palpables que tiene la decadencia del Corpus es la cada vez menor afluencia de público el sábado por la noche y en la mañana del domingo. Atrás quedaron las estampas de San Francisco, Nueva, San Juan de Dios o Pelota llena de gente en la tarde noche del sábado presenciando cómo los cofrades exornaban los altares, siguiendo el paso de la Patrona o del Señor de la Cena en sus traslados o viendo cómo había quedado la alfombra de sales.

Este año ha decaído notablemente el público, una mala noticia que se mantuvo durante la mañana del domingo, donde en muchas partes del recorrido las aceras estaban casi desiertas. Además, es bastante llamativo -y de esto se percataron muchos de los integrantes en el cortejo- que apenas se vieran jóvenes presenciando la procesión el domingo.

DETALLES. Más allá del ambiente que marca la festividad, y que prácticamente se ha perdido este último año por la ausencia de altares, la eliminación del concierto en San Juan de Dios y otros factores, hay detalles en la organización o en la procesión que simbolizan a la perfección el bajón que está experimentando el Corpus.

El primer detalle lo puso el deán, Enrique Arroyo, al no presentarse a la rueda de prensa en la que se iban a presentar todos los actos relacionados con la fiesta. Al final, como siempre, el Ayuntamiento tiene su programa de actividades por un lado y el Cabildo Catedral por otro, con lo que el Corpus en sí siempre saldrá perdiendo.

El cortejo también dejó detalles de la apatía del Cabildo, el desinterés del obispo y la poca involucración de las cofradías en la procesión (aunque hay que recordar una vez más que si no es por las hermandades el Corpus no tendría ni cortejo). Si no, no se entiende que Antonio Ceballos fuera ataviado con una casulla de lo más simple, cuando el Cabildo atesora grandes obras bordadas. O que el orden del cortejo no se modificara en nada con respecto a otros años, como si estuviera bien que el cuerpo de acólitos preste servicio a los representantes de Cáritas, que un hombre vestido de paisano desfilara entre los canónigos y el obispo o que el director espiritual del Consejo marchara con la permanente en lugar de con el resto del clero.

LO PEOR. Dónde más se tiene que poner el acento del Corpus 2009 es en el descenso de público. Pero la Iglesia debería tener también mucho cuidado con las procesiones ilegales que se desarrollaron el pasado fin de semana y que incluso estuvieron presentes en el recorrido a modo de altar. Lo más grave de esto último es que parece que estas procesiones -dos Pastoras y una Virgen del Carmen- cuenten con el visto bueno de las cofradías, que ceden sus enseres al servicio de estos colectivos, y del Consejo, cuyo actual presidente parece apoyarlo.

LA ESPERANZA. Entre tanta oscuridad, no obstante, se ve algo de luz. Luz en la intención que tienen algunos canónigos de recuperar la prestancia del Corpus gaditano, con el regreso de los patronos a la procesión u otras iniciativas que ahora chocan con el poder establecido... pero un poder que no será eterno y que el día de mañana dará pie al cambio.

Y luz también en las iniciativas que tienen en mente muchos cofrades para mejorar la procesión, incrementar el número de altares o desarrollar más actividades. Apuntamos algunas: la ya desechada este año para que hubiera procesionado la imagen de San Francisco, pues la orden celebra sus 800 años de vida; un reconocido cofrade plantea la inclusión en el cortejo de la imagen del Beato Diego José y otro que el paso de la Patrona sea sustituido por uno de menores dimensiones con la imagen de La Galeona.

Sin duda, iniciativas que demuestran que el Corpus puede que no esté perdido del todo. Por eso, vaya desde aquí el llamamiento: salvemos el Corpus.

 

Diario de Cádoz


Publicado por elpretorio @ 22:06  | Cádiz
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