lunes, 15 de junio de 2009

Jerez vivió ayer una procesión del Corpus diferente y hasta cierto punto para la historia. La salida por la mañana, un hecho que no se producía desde al mandato como alcalde de Miguel Primo de Rivera, hizo posible un ambiente exclusivo marcado por el tremendo calor que se sufrió atemperado con un cielo nuboso que paró el sol y con gente en las calles. No es que fuera una presencia masiva pero sí explícita en casi todo el recorrido. El público fue a lo que fue, es decir, a la procesión del Corpus, porque la mañana no invitaba a otra cosa. Es tal vez la gran aportación de sacar la procesión a esas horas. A diferencia de la tarde, todo el que estuvo junto al Santísimo se echó a la calle con ese fin. En definitiva un horario más selectivo. La experiencia en líneas generales fue positiva pero aún mejor si la salida se hubiera producido mucho más temprano, al igual que la misa que presidió monseñor Mazuelos. No obstante, dadas las circunstancias no se podía pedir más teniendo en cuenta que los servicios de limpieza del Ayuntamiento terminaron a primera hora de la mañana de recoger las calles más afectadas por la celebración de la noche anterior, que terminó a altas horas de la madrugada. Esto hizo imposible celebrar el Corpus más temprano. El cabildo Catedral y sobre todos los cofrades pusieron el máximo empeño en que la fiesta eucarística estuviera rodeada de todos los ingredientes que la hicieron grande un año más, un esfuerzo tanto en la organización de la procesión, como en la participación en la misma y en el montaje de los altares en las calles que al final fueron casi todos los previstos desde el principio. También resaltar el trabajo de los que se involucraron en los pasos que salieron acompañando al Santísimo.

A priori se sabía que sería imposible montar las alfombras, que se echaron de menos ayer. En el itinerario se vieron altares en la puerta del obispado a cargo de la hermandad de La Resurrección que montó un altar con la imagen de la Virgen de la Alegría. La hermandad del Santo Entierro llevó hasta la puerta de la sede de la Unión de Hermandades una imagen del Sagrado Corazón para que presidiera un altar. Llegó hasta Curtidores por la mañana temprano en un traslado con acompañamiento musical, del mismo modo que volvió al Calvario tras la procesión.

La Buena Muerte instaló otro altar en la calle Sedería con una imagen del Niño Jesús, mientras que la plaza de Plateros fue elegida por el Mayor Dolor que montó dos, uno con una imagen de la Divina Pastora y un segundo con la Virgen de la Caridad. Esa misma plaza fue elegida por los cofrades de Picadueñas para instalar un altar con la imagen de Santa Gema y por último, la hermandad de La Clemencia que lo instaló en la calle Consistorio en la fachada del Ayuntamiento. También fue el año en el que no estuvo el misterio de La Cena cuya restauración avanza. Sin embargo la representación corporativa de la hermandad fue amplia y con la novedad de incluir, precediendo el estandarte sacramental de la cofradía, a un grupo de doce niños a modo de los conocidos 'Carráncanos' de la sacramental de la Catedral de Sevilla. El orden de la procesión fue el de costumbre con hermandades de gloria y penitencia, sacramentales, religiosos y religiosas, scouts, organismos diocesanos, asociaciones y los pasos marcando los tramos con la acostumbrada presencia de San Juan Grande que fue llevado por la gente de La Viga; la Virgen de la Salud de Capuchinos en el paso de Fátima y a cargo de la hermandad de La Paz; San Francisco en el paso de la Divina Pastora, arreglado con espigas verdes, flores silvestres y frutas; Santa Rita en el paso del Rosario de Capataces y costaleros llevado por la hermandad del Cristo del Amor.

Sobre las 12,15 horas empezó a salir la procesión encabezada con la cruz de guía de Santa Marta. Media hora después el Santísimo en su custodia era llevado bajo palio hasta su paso para poco después salir a la calle con el repique de las campanas y el himno nacional de la Banda Municipal de Música. Fue la primera procesión para José Mazuelos como obispo, otro detalle que llamó la atención por parte del público, ver de cerca al nuevo prelado de la diócesis. El Consejo de cofradías eligió un año más el chaqué como protocolo de vestimenta para una procesión que se desarrolló por los cauces normales, con muchas botellas de agua pasando de mano en mano para mitigar el calor y con algunos cortes provocados por el ritmo que en ocasiones dejaba descolgado el paso con la custodia que, recordamos, va a ruedas con las dificultades que ello entraña. Las representaciones civiles fueron las de costumbre con la Academia de San Dionisio y tras ella la corporación municipal con la presencia de la alcaldesa, Pilar Sánchez, varios delegados municipales, concejales del PSOE y del PP. Así fue a grandes trazos lo que sucedió ayer por el mediodía en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo que por un año dejó la tarde para la celebración de los actos centrales para pasarlos a la mañana. Evidentemente en los comentarios de ayer mandaba la toma de postura sobre si mejor a mediodía o como siempre. Tanto una opción como la otra podrían ser válidas con sus respectivas ventajas e inconvenientes. Así que más vale ajustarse a la tradición dejando las cosas como se establecieron en 1802 y lucir con orgullo el hecho diferencial del privilegio que permite a Jerez sacar al Santísimo por la tarde ya que el que quiera estar, estará. A este poco le importará sea a la hora que sea, aunque hay que dejar claro que el horario matutino es más cómodo.

 

Diario de Jerez


Publicado por elpretorio @ 14:48  | Jerez
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