domingo, 31 de mayo de 2009

La jornada del 30 de mayo de 2009 está ya en la historia de la hermandad del Rocío portuense. A las doce y cinco minutos del mediodía, se producía una estampa que quedará para el recuerdo de todos los romeros portuenses. A esa hora, los simpecados de Villamanrique y de El Puerto se postraban ante la puerta principal de la ermita del Rocío, donde esperaba la matriz de Almonte. Era el acto central de la celebración del cincuentenario de la refundación de la filial portuense. Su madrina, Villamanrique ya acompañó a la portuense aquel 4 de junio de 1959 cuando la hermandad portuense volvía a peregrinar como corporación formalmente constituida. Y ayer, 50 años después, volvió a hacerlo.

Villamanrique, por estar considerada la filial más antigua, tiene el privilegio de presentarse la primera ante Almonte en el rito que cada sábado previo a Pentecostés se cumple a rajatabla en la Aldea. Y, como muestra de ese amadrinamiento, la hermandad manriqueña quiso compartirlo este año con El Puerto. Así, este año la cofradía de la ciudad no se presentó en el trigésimo segundo lugar tal y como le corresponde por antigüedad, sino que lo hizo la primera.

A las once de la maña, ambas filiales se encontraron en la plaza de Doñana, a la altura de la casa de hermandad de Gines. La filial manriqueña acababa de llegar a la aldea tras haber salido de su villa el pasado viernes (Villamanrique está a apenas 15 kilómetros de El Rocío). Saludos y aplausos de unos hermanos a otros precedieron al acercamiento de ambas corporaciones al simpecado de Gines, hermandad cuya junta de gobierno las esperaba para rezar la salve y dedicarle los 'vivas' rocieros.

Y Villamanrique quiso seguir siendo generosa con El Puerto. Al pasar por la calle Moguer, la vía que comunica directamente con la ermita, le cedió el paso, gesto correspondido con aplausos por parte de los romeros portuenses.

Con gran maestría por parte de ambos carreteros, los dos simpecados subieron hasta la puerta principal del templo. Sonó el himno nacional y se rezó sendas salves a cada uno de los simpecados. El hermano mayor de El Puerto, Gonzalo Ganaza, entonó los 'vivas' preceptivos. Después lo hizo el presidente de la manriqueña, Juan Márquez Fernández.

Tras la felicitación de la matriz a El Puerto por su cincuentenario, el simpecado portuense, en señal de agradecimiento, acompañó a Villamanrique hasta su casa de hermandad en la calle Ermita (ubicada tras el santuario a la Virgen).

Y desde ahí el simpecado portuense regresó a su casa de hermandad. Algunos romeros manriqueños, con el alcalde de la villa y el presidente de la hermandad a la cabeza, quisieron continuar con los portuenses un rato más.

A su llegada a la casa de El Puerto en el Rocío, comenzaron a sonar las campanas en señal de júbilo. No lo hizo únicamente la de la casa de hermandad de la ciudad, sino también la de sus vecinas, como Lucena del Puerto, Palos de la Frontera y Puerto Real. Y una lluvia de pétalos se lanzó sobre el simpecado portuense para seguir dando más color a esta jornada histórica.

Posteriormente, se descubría un azulejo con el que se rememorará la jornada de hoy, un día en el que, 50 años después, se volvió a renovar aquel rito cuyo cumplimiento recuperaron Rafael Sevilla López, Antonio Caballero Noguera, Jesús Py Bononato, Antonio Ojeda Cantera, Emilio Sánchez, Daniel Rascón Macías, Federico Sánchez Pece, Fernando Torrent Sánchez, Rafael Tejada Prieto y Rafael Felices Morro, portuenses que conformaron aquella comisión organizadora que fue el germen de la refundación de la filial de la ciudad.

 

Diario de Cádiz


Publicado por elpretorio @ 11:34  | Cádiz
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