domingo, 17 de mayo de 2009

Continúa el mes de las flores, el tradicional mes de María, unas flores que ayer traspasaron los muros de los patios de San Basilio para ofrendar a María Santísima del Amor, titular mariana de la popular cofradía de la Pasión. Un año más, recordando el mes de María, la corporación del Miércoles Santo organizó durante todo el día la ofrenda floral en honor de la Virgen.

Pero no solo la atención estuvo en San Basilio, ya que a primeras horas de la tarde la cuesta de San Cayetano era un ir y venir de impecables y repeinados niños y niñas vestidos de comunión, preparados para acompañar al Niño por excelencia, aquel que hace pocos días recibieron por primera vez. La chiquillería se iba formando en el interior del templo, donde sobresalía la esbelta y triunfante figura del Niño Jesús de Praga, que por unas horas abandonaba el regazo de la Virgen del Carmen, la Madre del Escapulario, que desde lo alto de su camarín esperó la vuelta del gótico pasito adornado con flores de distintos colores donde su Hijo, convertido en un "pequeño emperador", recorrió las calles del barrio.

Poco antes de las siete de la tarde todo estaba dispuesto para que la alegre comitiva empezara su caminar por las calles cordobesas. Este año, por las obras en Santa Marina, el cortejo ha visto alterado su recorrido, que discurrió inéditamente bajo la torre de la Malmuerta, continuando por la calle Adarve, una calle que por su estrechez dio un peculiar ambiente al juvenil cortejo que acompañaba al pequeño y victorioso Rey.

Mientras la cofradía carmelita era recibida en el convento de Santa Isabel, muy cerca, en la plaza de Capuchinos, la banda de María Santísima de la Esperanza daba los primeros acordes de la marcha Virgen de los Angeles , de Jesús Cea, iniciándose así el peregrinar de la Reina de los Angeles en sus misterios gozosos, que por primera vez salía en el mes de mayo en procesión de gloria.

La titular de gloria de la cofradía capuchina lució para la ocasión sobre la mesa del paso de palio de la corporación, exquisitamente exornado con piñas de clavel blanco sobre jarras de plata. En las esquinas, los cuatro candelabros arbóreos del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Sangre alumbraban el caminar de la Reina de los Angeles, que fue perdiéndose, entre la cálida luz del mayo cordobés, por la espléndida escenografía del entorno de la plaza de Capuchinos

La comitiva fue rezando los misterios del Santo Rosario compaginados con el selecto repertorio de marchas ofrecido por la banda de la Esperanza, formación que estrenó en honor de la Virgen de los Angeles la marcha Gloria cisterciense , última composición del músico cordobés José de la Vega.

Y por el barrio de Santiago, la juventud de la hermandad de las Penas volvió a disfrutar con el "paso chico". La pequeña imagen bajo la advocación de María Santísima de la Concepción en su Desamparo fue el centro de atención de los más pequeños de la cofradía.

Diario Córdoba


Publicado por elpretorio @ 14:11  | Córdoba
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios