
No podía ser otro día que un 24, aunque fuera de abril cuando María Auxiliadora volviera a su casa y así fue como en la tarde de ayer regresó a su Santuario rodeado de sus devotos. La tarde comenzaba pronto en la parroquia de la Divina Pastora, lugar elegido por la Archicofradía para presentar a los fieles a la imagen tras su restauración. En el altar mayor, a los pies de la otra gran devoción del barrio, estaba María Auxiliadora. Juntas, la Pastora y María Auxiliadora, las devociones de Capuchinos que florecen cada mayo.

Resaltaba nada más ver a María Auxiliadora su belleza, haciéndose cierto eso de “cada vez que te miro eres más bella” y es que el profesor Juan Manuel Miñarro, responsable de su restauración ha limpiado la policromía de la imagen, saneando algunas partes de la imagen que lo requerían como el pelo o la espalda. Entre los devotos lo que se comentaba era lo guapa que estaba la Virgen.

A las cinco y media comenzaba el rezo del rosario y a las seis de la tarde María Auxiliadora emprendía su regreso a casa, tal y como anunciaba un cartel que le daba la bienvenida. Pese a ser jornada laboral y temprana la hora en un día bastante caluroso, numeroso fieles y devotos acompañaron a María Auxiliadora en el breve trayecto que separa la parroquia de la Pastora del Santuario Salesiano.
Desde la acera se proferían espontáneos gritos de guapa y de bienvenida. Habían sido nueve meses lo que María Auxiliadora había estado fuera y se la echaba de menos.

El cortejo lo abría la cruz parroquial, a la que seguían devotos y miembros de la casa salesiana entonando cánticos. Delante de las pequeñas andas donde marchaba la Santísima Virgen, los acólitos turiferarios dejaban muestras de su buen hacer con grandes nubes de incienso. Como en cada procesión, algunos devotos fueron tras María Auxiliadora.

La importancia de su vuelta quedaba patente en el exorno de algunos balcones por donde discurrió el traslado así como en el colegio salesiano. La Virgen accedió al patio del colegio por la puerta trasera, que había sido adornada para la ocasión por un devoto. En el patio esperaban todos los que habían acompañado a la Virgen durante el traslado así como alumnos del centro que habían preparado un recibimiento especial. Cuando María Auxiliadora entró al patio fue recibida por aplausos mientras los alumnos soltaban desde los balcones cuatrocientos globos celestes y rosas y tiraban papelillos de colores. Un recibimiento festivo a la Madre que volvía a su casa.

La Virgen fue dispuesta sobre un escenario montado en un lateral del patio desde el cual se dio la bienvenida y se impartió la bendición, siendo posteriormente trasladada al interior de su Santuario, donde no faltaron aplausos y vivas en su recibimiento. Allí a las 19.30 tuvo lugar la Santa Misa que concluyó con el besapie a María Auxiliadora.

La devoción sencilla quedó patente una vez más y es que sin duda María Auxiliadora es una de las grandes devociones de la ciudad. Y precisamente, por respeto a sus devotos, no entendemos el hecho de que una web hubiese publicado desde la mañana del viernes fotografías de la Virgen tras su restauración.
Don Bosco sonreía cuando la Madre entraba a su Santuario. Por fin volvía a su casa.
Fotografías: Jorge Bueno





































