Nazarenos arrollados, gente corriendo despavorida, madres llorando, niños asustados, capirotes por el suelo... ¿Qué pasó esta Madrugá? Aún se lo preguntan las hermandades de la Esperanza de Triana, El Calvario y Los Gitanos, afectadas por estos tumultos y a las que no les convence la versión oficial de “puntuales episodios de violencia”.
Una pelea entre jóvenes a la salida de Los Gitanos, otra reyerta –o apuñalamiento, según contó con todo lujo de detalles la radio– en el puente al paso de la Esperanza de Triana, un caso de violencia de género en la Magdalena a la salida del Calvario y la trifulca a la puerta de un bar de copas en la calle Julio César con lanzamiento de vasos contra el local. La retahíla de explicaciones dadas por el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) del Ayuntamiento la misma mañana del Viernes Santo –en la que se reafirma pese a todo– no han acallado el runrún que estos días resucita el fantasma de las carreritas del año 2000. En la calle, en los bares y en los cabildos de oficiales de las hermandades afectadas no se habla de otra cosa. Al igual que hace nueve años, el Ayuntamiento trata de cerrar en falso este capítulo.
La hermandad de la Esperanza de Triana no comulga con la teoría de los episodios puntuales que defiende el Ayuntamiento. En la calle Pureza están convencidos de que “ni el navajazo ni la pelea” pudieron formar “lo que se lío en cuestión de segundos”. “Aquello no estuvo motivado solamente por lo que se ha dicho”, señala el hermano mayor, Adolfo Vela, quien no descarta pedir explicaciones a los responsables de la seguridad aquella noche. La cofradía se vio “literalmente arrollada” por las avalanchas surgidas en el eje Puente de Triana-Reyes Católicos-Magdalena, por donde discurría el cortejo poco antes de las 4.00 horas.Vela asegura que soportaron las embestidas de “tres oleadas” de gente corriendo despavorida “sin saber por qué”, según detalla el informe realizado por la junta de gobierno. En este documento se especifica también cómo la ola de histeria colectiva alcanzó de lleno al paso del Cristo de las Tres Caídas, que transcurría por San Pablo, llevándose por delante el tramo de cirios rojos, el más cercano al paso.Las consecuencias: “Gente magullada, padres preocupados, nazarenos por el suelo, antifaces perdidos...”.
En El Calvario están más que convencidos de que “aquello estuvo orquestado”. La cofradía de la Magdalena sufrió los coletazos de los tumultos en el palio, que se quedó “solo en la calle y sin público alrededor”, con la exclusiva custodia de los nazarenos. “Que no nos digan otra vez que aquella estampida que se formó fue sólo por la pelea de un matrimonio”, afirma el hermano mayor en funciones, Fernando Salas, que no ha olvidado “el ruido estremecedor de la estampida”.El miércoles tendrá una reunión con los celadores del cortejo, de la que saldrá un escrito que elevarán al Consejo para exigir explicaciones a las autoridades competentes. Las mismas que reclamará Los Gitanos, la tercera damnificada, en su caso a la salida de su templo:“Es un problema de orden público, al que las fuerzas de seguridad han de responder de manera contundente”, recalca su hermano mayor, Juan Miguel Ortega Ezpeleta. Yes que a lo de la Madrugá se suma el lanzamiento de 120 globos a los palcos la madrugada del Viernes de Dolores. ¿Gamberradas, episodios de violencia aislados o una trama orquestada?
El Correo de Andalucía