miércoles, 22 de abril de 2009



A las 18.30 de la tarde y con la presencia de un numerosísimo gentío se abrían las puertas del Viernes Santo en Sanlúcar de Barrameda. El Santísimo Cristo de la Vera-Cruz recibía en la portentosa anatomía, que gubió probablemente el maestro Francisco de Ocampo  durante el primer cuarto del siglo XVII, la luz de un brillante sol que calentó notablemente las primeras horas de la tarde.



Al sonido de “la chasca”, instrumento similar a una castañuela de gran tamaño y que mediante tres golpes se usa para iniciar o detener la marcha de los cortejos de algunas de las hermandades más tradicionales de Sanlúcar, el cortejo fue avanzando por las calles sanluqueños mientras los pasos, portados a la tradicional mediante “el cincho” salían de la Parroquia de Nuestra Señora de la O, a donde realizan estación de penitencia el resto de corporaciones de la localidad.



En silencio procesionaba el primer paso, aunque no respaldado este por la actitud de un público (numerosísimo) que parecía disfrutar del día de fiesta sin tener muy clara cuál era la actitud a adoptar al paso del cortejo. 



Bajo paso de palio, Nuestra Señora de la Soledad en los Misterios Dolorosos del Santo Rosario, imagen anónima del siglo XVII notablemente intervenida por las gubias de Antonio Eslava en 1970, caminaba acompañada por los sones de alguna que otra marcha muy poco adecuada para una tarde de Viernes Santo.

Rogelio Rubio Segura.










Publicado por elpretorio @ 8:29  | Cádiz
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