Han tenido que pasar ocho años para que la Semana Santa de la
capital se cierre sin haberse suspendido ninguna estación de penitencia.
Fallaron las previsiones a medio y largo plazo que habían ofrecido diversos
canales -entre ellos la
Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que fue afinando
conforme se acercaban los días de Pasión- y hasta los cálculos de los cabañuelistas,
que auguraban desde hacía meses que la Pasión de 2009 quedaría marcada por la lluvia. Al
final, todas las hermandades, desde la Borriquita -en la mañana del Domingo de Ramos-
hasta el Descendimiento -que fue la última en recogerse en la noche del Viernes
Santo-, pudieron celebrar sus cortejos procesionales sin tener que renunciar a
ellos como consecuencia de la inoportuna irrupción de la lluvia.
Aunque todas las cofradías pudieron desarrollar efectivamente sus cortejos, no
todas lo hicieron con absoluta normalidad. Así, el Domingo de Ramos, justo
cuando la Borriquita
había salido de la carrera oficial y se dirigía ya de regreso a la iglesia de
San Lorenzo, se desprendieron algunas tejas en una vivienda de la calle San
Pablo, una de las arterias principales en la Semana Santa
cordobesa. Este incidente, que tuvo lugar cuando por allí pasaban centenares de
personas, obligó a una rápida actuación por parte tanto de la Agrupación de
Hermandades y el Ayuntamiento, en el apartado organizativo, como por parte de
los servicios de emergencias.
La intervención de los efectivos de Bomberos y Policía Local apenas duró unas
horas, pero lo suficiente como para que el cortejo de la Borriquita tuviera que
desviar su itinerario por las calles Alfaros y Juan Rufo para poder acceder al
Realejo sin pasar por la zona en la que se produjo el derrumbe. Este cambio del
recorrido hizo que los penitentes de esta cofradía tuvieran que estar en la
calle dos horas más de lo previsto. Otras corporaciones afectadas fueron el
Rescatado y la Esperanza,
que también se vieron obligadas a variar su itinerario y, por ende, invertir
alguno que otro minuto más en la estación de penitencia.
Tan rápida y eficaz fue la operación de emergencias que se desarrolló en este
punto de la calle San Pablo que el regreso a las parroquias de San Andrés, en
el caso de la Esperanza,
y el Cristo de Gracia, en el del Rescatado, pudo hacerse a través de esta vía
que une la zona del Realejo con las calles Capitulares y Alfonso XIII. Éste ha
sido el único contratiempo de esta Semana Santa, ya que ni siquiera la fina
lluvia que cayó en distintos momentos del Viernes Santo tuvo consecuencias
graves. La Hermandad
de los Dolores no dudó en su salida procesional y tampoco lo hicieron las otras
cuatro hermandades que celebran su cortejo procesional en esta última jornada
de la Pasión
en la capital: la Soledad,
el Descendimiento, la
Expiración y el Santo Sepulcro.
La Catedral, como ya lo hiciera el pasado año, volvió a convertirse en una de
las principales protagonistas de la Semana Santa cordobesa. Otras dos hermandades, el
Buen Suceso y la Pasión,
se sumaron a la cada vez mayor nómina de cofradías que incluyen este templo en
su recorrido. Este año ha habido 12 corporaciones que han llegado a la Catedral, si bien cabe
destacar que las cinco procesiones del Viernes Santo, por segundo año
consecutivo, accedieron al interior del templo.
Quien se mostró ayer especialmente "orgulloso" del transcurso de la Semana Santa fue el
presidente de la Agrupación
de Cofradías, Juan Bautista Villalba. El dirigente lamentó el suceso del
Domingo de Ramos, pero resaltó el papel desarrollado por la Policía Local y los
Bomberos, así como de su propio equipo a la hora de solucionar el problema.
"Se actuó con la mayor rapidez posible", precisó.
Villalba también adelantó ayer algunos de los objetivos que tiene marcados para
2010. El presidente adelantó que pretende ampliar los palcos de la calle
Claudio Marcelo para aprovechar el espacio que ha quedado libre este año tras
estrechar la carrera oficial desde su embocadura en la calle Capitulares.
Villalba resaltó que hay más de un millar de personas en espera de conseguir un
palco.
El Día de Córdoba