Si la calle Naranjas pudiera escoger un nombre seguro se
decantaría por el de Amargura. La propia Virgen que procesiona cada Miércoles
Santo por el casco histórico de la ciudad fue artífice de un milagro que cada
año cobra vida en la persona de José Salas, un niño al que los médicos
desahuciaron allá por finales de los años 40 y al que la Virgen tendió una mano para
que se quedara con los suyos muchos años más.
Los cofrades de la calle Medina han ido recogiendo año tras año esta historia
verídica, aunque es cierto que algunos de los hechos se han ido desvirtuando
poco a poco, quizá adornados con la imaginación popular. Hace relativamente
poco que del número 9 de la calle Naranjas cuelga una placa en la que se
recuerda la historia ocurrida, pero hay datos que no son correctos. El milagro
fue en el año 1948, no en el 49, por lo que en esta ocasión se cumplen 61 años
desde aquel suceso que dejó boquiabiertos a los vecinos de esta céntrica calle
que sabe a hermandad de La
Amargura. “Para nosotros es una calle muy cofrade, además
sólo pasa por ahí nuestra hermandad por lo que para nosotros es muy especial”,
comenta uno de los costaleros del paso de la Flagelación. Y eso
pese a las dificultades aparentes que las estrecheces y el recodo de la calle
al desembocar con Mora puede ocasionar, “pero eso es lo que gusta, ver el
momento en las calles algo más complicadas, aunque en nuestro recorrido hay
muchos más”. Otro rincón cofrade por excelencia es la plaza de Las Angustias,
como recalca el hermano mayor de la cofradía, José Carlos Galán. La hermandad
está además de enhorabuena porque se conmemora el 250 aniversario de la talla
de Jesús de la Flagelación,
una efemérides que se celebrará en el mes de octubre.
El milagro de La Amargura
tuvo lugar en el año 1948. En esa calle vivía la familia Salas. Un adolescente
de unos catorce años en aquel entonces tenía serios problemas de salud. Se
trata de José Salas. Los médicos ya lo habían dado por perdido el Martes Santo
de ese año. Antonio Salas, vinculado a la hermandad de La Amargura y tío del
pequeño, pidió a la cofradía de la calle Medina un cambio excepcional en el
recorrido de la hermandad. Se dejaría de pasar por la calle Honda para tomar la
calle Naranjas y que así María Santísima de La Amargura pasara por
delante de la casa de ese niño enfermo. Así se hizo y el recorrido por ese
trayecto se hizo en absoluto silencio como muestra de total devoción. Las
plegarias de la familia, se trata de un primo de Ana María Salas Trujillo, la
primera mujer que entró a formar parte de la Unión de Hermandades, fueron escuchadas. Salas
Trujillo es además camarera del la talla del Señor de esta hermandad. Aquel
niño, milagrosamente acabó sanando y hoy en día está muy vinculado a la
hermandad. Cada año viene desde Sevilla para cumplir con su cita con la Virgen.
Pocas veces ha faltado María Santísima de La Amargura a su paso por la
calle Naranjas. Los cambios que hubo en la carrera oficial, con su ampliación,
hicieron que no se pudiera recorrer esta céntrica vía jerezana durante unos
años. Luego está la lluvia que en algunas ocasiones ha dejado a la hermandad en
San Juan Bautista de Los Descalzos, en Medina. El regreso a esta calle fue
simplemente espectacular. No le suelen faltar las saetas y una buena petalada
para darle la bienvenida y eso por no hablar del esmero de la banda de música
que la acompaña, que se esfuerza en estos metros. Además los vecinos se vuelcan
con la cofradía y engalanan sus balcones para recibir a la imagen que hizo un
milagro en el lugar donde viven.
Diario de Jerez