viernes, 03 de abril de 2009

La procesión de la cofradía Universitaria no es aún una más entre las 35 que pasan cada año por la carrera oficial, pero la sobriedad y la solemnidad que caracterizan su cortejo la han convertido en sólo tres años en una de las más seguidas por los cofrades de la ciudad. Varios millares de personas no quisieron perderse esta cita anual en la iglesia de San Pedro de Alcántara, donde la Hermandad del Santo Cristo de la Universidad rinde culto a sus titulares y desde donde arranca la estación de penitencia el último jueves antes del Domingo de Ramos.

En víspera del Viernes de Dolores, sin música procesional, de riguroso luto y, por primera vez en su historia, ataviados con un hábito nazareno, los penitentes de la Universitaria ofrecieron sus cada vez más singulares señas de identidad en un recorrido que incluyó alguno de los rincones más emblemáticos del Casco Histórico. Tras cruzas la Judería, los nazarenos pasaron por el entorno de la Catedral y llegaron a pisar callejuelas y plazas muy poco habituales en los itinerarios del resto de procesiones de Semana Santa, como fueron los casos de las calles Antonio del Castillo y Ambrosio de Morales o las plazas Séneca y Conde de Cárdenas.

Hasta estos lugares llevaron a la Virgen de la Presentación, la única titular que hasta el momento preside esta estación de penitencia. Portada por una cuadrilla de costaleros, sin más palio que el cielo y con unas levantás muy sutiles, la talla de la Hermandad Universitaria lució las primeras lágrimas de dolor de la Semana Santa de la capital. En un futuro no muy lejano -tal vez el año que viene-, sin embargo, la cofradía radicada en el templo que hay frente a la facultad de Letras dispondrá de la talla del otro titular de la cofradía, el Santo Cristo de la Universidad.

Al crucificado de los estudiantes parecieron dirigir sus oraciones los nazarenos de esta corporación, que rezaban en voz baja o con un simple movimiento de los labios. Con las miradas prácticamente clavadas en el suelo que pisaban y sus rostros totalmente ocultos por unas capuchas de color negro -como el resto del hábito-, los nazarenos de la Universitaria mostraron un absoluto rigor procesional en todo momento. Aparte de llevar una vestimenta que recuerda al hábito de la comunidad franciscana -también con un cordón que sirve para ajustar la caída de la túnica-, los penitentes de esta corporación contaban con una muceta en la zona superior de la vestimenta que evocaba su origen universitario. La capucha, por su parte, es un signo de arrepentimiento, como así lo han explicado los propios integrantes de la hermandad.

Aunque algo fría, la noche fue muy primaveral y, por qué no, codiciada por cualquiera de las hermandades que celebran la semana que viene su estación de penitencia y tienen un cierto temor a que la lluvia empañe el día más señalado en sus calendarios cofrades. Efectivamente, los integrantes de la Hermandad Universitaria no temieron en ningún momento por la posibilidad de que cayera alguna gota en su recorrido, lo que les permitió afrontar el recorrido con una mayor tranquilidad.

Al final, en torno a las 01:00, la hermandad se recogió en la iglesia de San Pedro de Alcántara, con el mismo rigor y solemnidad del inicio, aunque con algún gesto de cansancio por parte de los penitentes que integraron el cortejo.

 

El Día de Córdoba


Publicado por elpretorio @ 14:50  | Córdoba
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