viernes, 03 de abril de 2009

Viernes de Dolores, por fin. Día grande que hace despertar a todos del letargo invernal si es que aún no se habían dado cuenta de que la Cuaresma llega a su fin. Día de prisas, de querer acudir a muchos sitios a la vez, de recorrer la ciudad de una punta a otra, de ilusiones en las asociaciones y pro hermandades que salen a la calle. Mismo día en el que ahora hermandades más hechas salían en sus comienzos. Día de recuerdos, pero también de sueños, de revivir momentos que son todo un clásico en nuestro ser. Esa puerta del templo que se abre o ese beso que depositamos siempre en este día. Toca disfrutar.


Publicado por elpretorio @ 14:13  | La cuenta atrás
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