jueves, 02 de abril de 2009

A la caza y captura de la estampita. Algunos salen a la calle dispuestos a saquear a los nazarenos. Estampitas, caramelos o incluso medallitas. Algunos lo quieren todo. Otra cosa es el acoso que sufre el nazareno, que se siente incordiado por la masa popular que se cree merecedora de la estampita. Para  evitarlo el nazareno debe ser cauto, tener preparada de antemano la estampa y dejarla justo cuando avance para que así, los que rodean al elegido no empiecen a pedirla cuales caramelos en la cabalgata de Reyes. Pero para que el nazareno pueda repartir la estampita antes hay que confeccionarla. Para el que la compre hecha es muy fácil, pero quienes son los responsables de hacerlas tienen un trabajo previo, no muy complicado en sí pero que casi siempre se deja para última hora.


Publicado por elpretorio @ 14:32  | La cuenta atrás
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