Si el pregón es la gran llamada a los cofrades para que se preparen para lo inminente, el Domingo de Pasión es el gran ensayo general. La Semana Santa está a apenas unos días de comenzar y los diez traslados celebrados ayer sirvieron para testar las ganas y la preparación. Las calles se llenaron desde por la mañana. Hay ganas de Semana Santa y más aún en época de crisis, para ver un espectáculo de la fe completamente gratuito.
Pasadas las doce del medio día, la archicofradía de la Sangre daba comienzo al primer traslado de la jornada y el único de la mañana. Antes, en la misa, a un emocionado Javier Torres, primer teniente de la Piedad, se le imponía la medalla de la corporación. La hermandad hizo su habitual procesión por la feligresía de San Felipe Neri y visitó a las monjas mercedarias de la Cruz del Molinillo, antes de llegar a su casa hermandad.
Este año lo hizo con más bandas que nunca: Fusionadas habría el cortejo, Nuestro Padre Jesús de Alhaurín de la Torre iba tras el Cristo y la Banda de la Paz, tras la Virgen. Mucha música para un traslado, aunque se pudieron disfrutar de marchas como ´Santo Sepulcro´, a cargo de Fusionadas; ´María Santísima del Rocío´, a cargo de la banda alhaurina en la entrada de Ollerías; o ´A ti Manué´, interpretada por la Paz a la Virgen, que se meció al ritmo de la música con el solo de trompeta.
En los Mártires. No se cabía en la calle Comedias. Había tanta gente, que varias personas incluso treparon por una grúa para tener un punto de vista privilegiado. Los primeros aplausos llamaron la atención para dirigir la mirada a la puerta de la iglesia, que se abría para dar paso a la comitiva, encabezada por la cruz guía y un centenar de hermanos con bastones. Enseguida apareció el pequeño trono con el Señor de la Columna, con el brillo del sol plasmado en su espalda, y la Virgen de la O, de hebrea. Un friso de claveles rojos y siemprevivas moradas servía de exorno floral de unas andas, mecidas muy despacio a los sones de la banda de la Estrella, que no dejaba de tocar: ´Verde Esperanza´, ´La O´ y ´Reflejos de la Cava´, enlazadas, una detrás de otra.
Una hora y cuarto después, las puertas de este cinco veces centenario templo se volvían a abrir para un traslado con un sello completamente distinto. En realidad, diferente a todos los celebrados ayer: el del Huerto. En esta procesión no hay cornetas. Ni hay tambores. Ni los titulares van juntos en el mismo trono. El Huerto se convierte en punto de inflexión de la jornada. Con mucho gusto, además, siguiendo la cruz alzada y con un cortejo de hermanos portando cirios. En las primeras andas, el Señor, estrenaba una magnífica túnica de terciopelo burdeos, con bordados que recuerdan a los antequeranos del siglo XIX, como las potencias que nimbaban su cabeza de tirabuzones. Claveles rojos, lirios morados y la capilla musical de la banda de la Trinidad.
La Concepción llevaba el acompañamiento de un grupo de cámara de la Expiración. Iba elegante, con un manto con las vistas bordadas en oro, sobre terciopelo azul y una saya asimétrica morada. Claveles blancos exornaban las andas, iluminadas por dos pequeños faroles.
Estrenos. El Prendimiento protagonizó una de las novedades de la jornada, ya que por primera vez hizo el traslado el Domingo de Pasión. Y lo hizo a lo grande, estrenando una túnica azul, bordada en oro por José Miguel Moreno, quien también confeccionó el nuevo manto rojo de la Virgen y la saya, esta última con diseño de Eloy Téllez. No se quedaron ahí los estrenos, ya que el trono de traslado, en plata y con diseño de Eloy, también vio la luz por primera vez.
El cortejo salió de la Divina Pastora con media hora de retraso, al toque de las campana de la parroquia y con una petalada sobre los titulares. La expectación era mucha por ver al Señor restaurado.
Pollinica. En la calle San Agustín apenas si cabía un alfiler, aguardando la salida de la Pollinica, que se hizo un tanto de rogar. La comitiva salió con cierto retraso siguiendo el guión corporativo, que esta hermandad mantiene como guía, de ahí el nombre que recibe este enser en Málaga. La mayor parte de los participantes eran niños. Ninguna novedad. El trono, exornado con rosas rojas, portaba a los dos titulares: el Señor, con túnica morada, y la Virgen del Amparo, de hebrea y con una airosa ráfaga dorada. Alguna canastilla de flores blancas, depositadas a los pies, como ofrenda, distorsionaba el conjunto.
La banda de la Esperanza ponía la música, con un claro predominio de la percusión y con una inusual distribución de las cuerdas de instrumentos, con las maderas precediendo a los metales.
Victoria. Mientras tanto, la hermandad del Rocío preparaba su traslado a su casa hermandad. La nostalgia hizo pasar al cortejo frente a la antigua, antes de continuar su recorrido. Con casi 80 velas abriendo el camino, las andas de traslado llevaban con suavidad a los dos titulares. El Nazareno de los Pasos, con una sencilla túnica morada; mientras que la Virgen del Rocío vestía al estilo de los años 40, con una sencilla mantilla cubriendo la cabeza y enmarcando el bello rostro de la imagen. La Agrupación Musical de la Veracruz de Campillos ofrecía un perfecto acompañamiento musical, con marchas como ´Reo de muerte´ en la calle San Patricio.
Casi a la misma hora que se escuchaban estos sones, la Piedad preparaba su traslado con cierto retraso, debido a una urgencia médica que obligó a esperar hasta que se marchó la ambulancia. Las portadoras estrenaban unas elegantes túnicas blancas, con puños y cuellos negros y la Banda de Zamarrilla interpretaba la marcha ´Amarguras´ mientras se subía el grupo al trono de traslado.
Unos minutos antes, Viñeros salió desde las Catalinas. Abrió el cortejo una antigua cruz guía dorada escoltada con dos bastones presentados. En realidad, la comitiva sólo llevaba bastones. Los titulares iban en las mismas andas a los sones de la Agrupación San Lorenzo Mártir. La Virgen del Traspaso, de hebrea pero con ajuar negro, estrenó un halo dorado de Adán Jaime. Claveles rojos adornaban el trono.
La Opinión de Málaga