Hermana de las cofradías de la Paloma, el Monte Calvario y las Penas, Ana María Flores Guerrero, profesora de lengua y literatura en el instituto de la Universidad Laboral, se enfrentará mañana a uno de los días más importantes de su vida. En el Teatro Cervantes, pronunciará el pregón de la Semana Santa de Málaga. En esta entrevista afirma que ha escrito un texto en el que predominan más el mensaje y la claridad que la originalidad y la búsqueda del aplauso.
¿Está nerviosa ante la responsabilidad de exaltar la Semana Santa?
Ahora, increíblemente, no. Lo pasé tan mal al principio que al terminarlo fue cuando respiré. Espero que me dure la tranquilidad hasta el sábado.
Pero supongo que la procesión irá por dentro, ¿no?
Sí, claro. La responsabilidad no ha desaparecido ni un momento desde que me lo encargaron. Pensaba que estos últimos días iba a estar más aturrullada y, sin embargo, sigo haciendo mi vida normal y continúo dando clase a mis alumnos como siempre.
¿Qué es lo que más le ha costado a la hora de escribir el pregón?
Lo más complicado para mí fue decidir lo que iba a hacer: elaborar la estructura del pregón y tener claro lo que tenía que quedarse y lo que no cabía. También fue difícil buscar el tono. He decidido emplear el lenguaje habitual que mantengo con mis alumnos. Cuando tuve claras esas ideas, empecé a tranquilizarme, sobre todo al escribir las primeras líneas y comprobar que lo que salía era mi estilo. Se pasan momentos durísimos, en los que te quedas como bloqueada. Un día me pareció que la inspiración se me había agotado, pero al día siguiente, ya más descansada, retomé la labor.
¿Se siente más presionada por el hecho de ser el primer pregón que pronunciará en su vida?
Es evidente que si hubiese tenido más experiencia habría estado más tranquila. Pero es lo que hay. Lo primero que le dije al presidente de la Agrupación de Cofradías, Rafael Recio, cuando me propuso ser pregonera fue: «¡Cómo se te ocurre!» No he presentado ni un cartel. ¡Qué responsabilidad para el presidente!
¿Cómo define el texto elaborado?
Las pocas personas que lo han leído dicen que el pregón refleja la forma que tengo de decir las cosas. He hecho una primera parte reflexiva y actual. He ofrecido mi visión de las cofradías en el 2009. La segunda parte es una exaltación. En la hora y media que durará el pregón intentaré captar lo mayor posible la atención. Cito a todos los titulares.
¿Será un texto clásico o introducirá alguna novedad?
Clásico en el sentido de que nombro a todas las cofradías, y en todas he puesto la misma ilusión y el mismo cariño. No he buscado la originalidad, sino emplear el lenguaje directo al que estoy acostumbrada. Mi pregón va dirigido a los cofrades, que son quienes lo van a entender. Deseo compartir con ellos una serie de reflexiones y la maravilla que es nuestra Semana Santa.
¿Qué es lo que más destacaría de lo que ha escrito?
Me gustaría que el espectador se quedase con la idea de lo que he querido decir. He buscado sobre todo claridad y mensaje más que originalidad y aplauso.
¿A quién se lo dedica?
A Fernando, mi marido, y a mis hijos, Fernando y Pablo, que son también grandes cofrades.
Diario Sur