Hay cosas que no cambian, al menos por el momento. Política de hechos consumados, de decisiones tomadas y de las que te enteras cuando ya han elegido que hacer. Para currar en las labores sucias cuentan contigo pero para la toma de decisiones ni siquiera te enteras de que se van a reunir. Es lo de siempre, el poder en manos de unos pocos. De quienes ellos quieran. Porque no vale nada trabajar todo el año, algunos con aparecer en ciertos momentos ya tienen bastante para seguir en la cresta de la ola. Eso y amoldarse al viento que sople, que es más comodo mantenerse que luchar por mejorar la hermandad.