De la cabeza al papel. Ayudado por un lápiz el sueño empieza a tomar forma. Una vez definido y madurado es llevado al artista que deberá hacerlo realidad. Bordadores, tallistas, orfebres o doradores. En sus manos está el poder de moldear y hacer tangibles los sueños cofrades. Tras muchas horas de trabajo y tras mucho esfuerzo de los cofrades para costear la obra, esta pasa a manos de la hermandad. Llegada Semana Santa será el momento de ver cumplido el sueño, disfrutarlo en la calle y empezar a soñar de nuevo en futuros proyectos.