Avanzan los días sin descanso. Transcurrida ya la primera semana de marzo nos encontramos en el segundo domingo de esta Cuaresma. Las sensaciones de estar en pleno apogeo cofrade se asientan, ya no parece estar soñando como nos pasaba la semana anterior. Es más, empezamos a ser conscientes de lo que nos queda, de lo lejos que aún parece que está, pero con la certeza que pronto será Domingo de Ramos. Hasta entonces muchas cosas por hacer, muchas vivencias que interiorizar y muchas esperanzas puestas en los días grandes. Hasta que las puertas de nuestra particular Jerusalén se abran es tiempo de disfrutar las vísperas, sin prisas pero sin pausas.