sábado, 07 de marzo de 2009

Una mala respuesta, un mal gesto, no prestar atención o cualquier otro desaire hacia el hermano, devoto o simple curioso pueden hacer que esas personas se construyan una imagen errónea de la hermandad. Es igual que si vamos a un comercio y nos tratan mal, sencillamente no hablaremos bien de dicho comercio, pues en el mundo cofrade es igual y por tanto las hermandades deberían cuidar este aspecto. Por ello sería bueno que las personas que tienen que tratar con los hermanos y devotos especialmente en estos días fuesen lo más amable posible, pues a todos nos gustan ser tratados adecuadamente. Entendemos que la paciencia puede tener un límite, pero pongámonos en la piel del otro y pensemos como nos gustaría ser recibidos en la hermandad.


Publicado por elpretorio @ 1:18  | La cuenta atrás
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