El poder de convocatoria de las bandas es enorme. Sólo hay que acudir a un concierto o certamen para ver como muchísima gente acude, principalmente los integrantes de otras bandas. Gracias a ellos la Semana Santa cuenta con una banda sonora en las que encontramos auténticas joyas, a la par de “composiciones” que jamás deberían ser montadas por banda alguna. Cumplen con una labor social, formando a jóvenes en la faceta musical, aunque deberían incidir también en educar a estos miembros para que cuando no vistan el uniforme de su banda no den el cante. Para que todos podamos disfrutar durante Semana Santa con su labor, los componentes de las bandas dedican muchas horas a ensayar durante todo el año, pero esto a veces no es comprendido por vecinos que no soportan el sonido de un tambor. Obviamente hay que buscar soluciones a esto, pero eso será posible en cualquier lugar menos en Málaga, donde las bandas sólo encuentran trabas por parte del Ayuntamiento y promesas que se lleva el aire. Miren como será el caso, que en lugar de hablar directamente con las bandas lo hacen a través de los hermanos mayores de las cofradías que tiene bandas, y entonces que pasa con las que son independientes. Sencillamente una locura. Porque por parte de las bandas la disposición a dialogar no falta, pero todo tiene un límite. Y pensar que en esta ciudad se fundó la primera banda de cornetas y tambores de Andalucía, pero claro, eso no vende, si en lugar de cornetas y tambores llevasen fusiles y vistiesen de verde, igual les harían caso.