Siguen pensando que el tiempo no pasa por ellos, aferrados a sus poltronas o queriendo aparentar desde puestos secundarios donde no dan palo al agua pero siempre disponen de poder para hacer o deshacer. Siguen poniendo pegas a quienes con ilusión y ganas quieren lo mejor para sus hermandades. Siguen creyéndose dueños de lo que pertenece a todos los hermanos. Siguen pensando que gracias a ellos todo es posible, sin tener en cuenta la viabilidad de algunos proyectos, que si casualmente fuesen presentados por otros con ideas distintas a las suyas, serían de plano rechazados. Siguen sin darse cuenta que deben dar paso a otras personas, en su momento protestaron porque los mayores de entonces le cerraban el paso, pero ahora ellos se han convertido en igual que esos mayores. Y mientras seguimos esperando a que el tiempo inexorablemente pase, pero con la incertidumbre de si para cuando ya no haya trabas y problemas será demasiado tarde.