
Con motivo de su festividad, María Santísima de la Paz estuvo ayer expuesta en devoto besamano en su capilla casa hermandad. Finalizaban así los cultos en honor de esta Dolorosa, los últimos a celebrar en ese lugar, pues el año próximo tendrán lugar en la parroquia de los Mártires, que será una vez se trasladen después de Semana Santa, su nuevo hogar.

Ataviada igual que durante el Tríduo, la única novedad la supuso que la Virgen se situó delante del altar para su besamano, cubriendo el manto de procesión todo el altar tras la Señora. Remataba el Sine Labe Concepta, colocado justo debajo de la cruz guía.
Fotografías: Javier García Marín y Jorge Bueno







