Medinaceli ha destapado el tarro de las esencias. O de las tormentas. Su propuesta de adelantar el horario, abandonado la Madrugada del Viernes Santo para formar parte de la nómina del Jueves Santo, va más allá de un cambio puntual. Su planteamiento pone en jaque el modelo tradicional de la noche de procesiones gaditana, que cada vez parece contar con menos adeptos.
En principio, el deseo de Medinaceli de procesionar detrás del Nazareno de Santa María tiene muy pocos visos de salir adelante este 2009 -cuestión, por otro lado, que el Consejo debería haber zanjado en la reunión del pasado martes, haciendo valer lo que dictamina al respecto el reglamento de régimen interno-. Pero si no es este año será en 2010, que se avecina como crucial para el futuro de la Madrugada.
A FAVOR. Pocos argumentos quedan en estos tiempos para mantener los horarios tan tardíos de salida de las cuatro cofradías de esta jornada. El más extendido y recurrido es el de la tradición, que de hecho es un elemento que siempre conviene cuidar al más mínimo detalle, sobre todo en esto de las cofradías. Esta defensa se hace más acérrima en el caso del Perdón, que desde su primera salida no conoce otra hora que las tres de la madrugada del Viernes Santo, como parece que quiere seguir manteniendo su actual gobierno, lo cual es perfectamente comprensible.
EN CONTRA. Aquí entran muchos más elementos para enjuiciar la Madrugada. Uno de ellos es el horario de salida, muy poco atractivo para captar hermanos y para soportar debajo de un capirote, o de un paso, las siempre difíciles horas de la amanecida. Unido a esto estaría el número de hermanos que engrosan el cortejo, sobre todo en los casos de Sanidad o Descendimiento, y que seguramente se ampliarían si se cambia de día de salida.
Otro argumento en contra de mantener esta jornada sería el público, que va desapareciendo de las calles conforme avanzan las horas y que deja procesiones que avanzan hacia sus templos sin más compañía que la de los hermanos que componen los cortejos.
A ello se une el carácter sobrio de tres de las cuatro cofradías (Sanidad, Medinaceli y Descendimiento), que exigen un alto nivel de respeto entre el público y que aporta un recogimiento y un silencio que no favorece al horario por el que discurren por las calles.
SOLUCIONES. Dos posibles alternativas hay, a priori, ante esta situación de la Madrugada que afectará en cualquier caso a la totalidad de la Semana Santa. La primera es que se configure nuevamente la jornada, con la entrada de cofradías más atractivas de cara al público en general (bandas, misterios, hermandades referentes en sus barrios,...). La otra opción es que cada cofradía se reubique en otra jornada y definitivamente se pierda la Madrugada del Viernes Santo.
La entrada de nuevas cofradías es muy difícil porque, principalmente, se incrementan los costes de las bandas. Y la marcha de las que hay ahora sí parece más probable, sobre todo después de que Medinaceli haya abierto la veda (entiéndase, haya planteado oficialmente su intención de no salir a las dos de la madrugada).
Si se confirma el trasvase de cofradías de la Madrugada -como ha ocurrido en otras localidades, como Córdoba-, las quinielas y comentarios son muchos y variados. Medinaceli al Jueves Santo, como ha pedido su junta de gobierno; Descendimiento al Viernes, como en otros tiempos; y Sanidad podría recalar en el Martes Santo, mientras el Perdón parece aferrarse a su sitio y hora. Pero de momento son sólo cábalas de una Madrugada a la que parece que se le va la luz.
Diario de Cádiz