domingo, 28 de diciembre de 2008

Quizá ni el mismo se lo esperaba cuando en la Cuaresma de 2007 comenzó a plantearse seriamente acudir a las elecciones del Consejo con un proyecto renovador y reformista. Se puso la camiseta, formó un pequeño equipo y empezó a correr antes que los demás. «Va a llegar desfondado», decían. Pero este abogado inteligente y diplomático sabía que adelantarse a los demás era la única manera de sacar ventaja en la carrera por un Consejo que se había convertido en una especie de monarquía hereditaria. Si no lo hubiera hecho así quizá no habría conseguido esos tres votos más que su oponente que le dieron la llave de la casa de San Gregorio en la noche electoral más emocionante que se recuerda en el Consejo de Cofradías. Con él ha llegado un nuevo estilo y también nuevos miedos. Le esperaba en la puerta una delegada de Fiestas Mayores deseosa de que se ampliara la carrera oficial ya, le esperaban las vísperas, pidiendo un sitio en la nómina ya, y le esperaban las glorias preguntando ya «¿qué hay de los seis mil euros que nos prometiste?». En lugar de desconcertarse el abogado ha sabido templar y parar cuando todos esperaban lo contrario. Incluso con dos reveses -cartelista y pregonero-, Arenas termina el año con el desierto de la inexperiencia superado para colocarse en una posición de cierta comodidad y así encarar un futuro complejo, lleno de nuevos retos y de grandes incertidumbres. En el universo de las cofradías, Adolfo Arenas es el hombre del año. Al menos hay que reconocerle que para llegar a serlo le ha echado horas, trabajo y esfuerzo. No es mal punto de partida.

 

ABC Sevilla


Publicado por elpretorio @ 16:46  | Sevilla
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