Pasados seis meses después de su toma de posesión como presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Adolfo Arenas hizo ayer una especie de balance en el marco de un nuevo «Desayuno de la Sociedad Civil», en el que el saldo es aún neutro y su futura valoración en positivo o negativo dependerá de los muchos proyectos e intenciones dispuestos sobre una mesa que, entre otras cosas, quiere cambiar de sede.
Adolfo Arenas, en su línea de circunloquios y de erudición, entró en los temas candentes que rodean al mundo cofradiero no sin antes disertar sobre «Las Reglas y los Estatutos de las Hermandades», en un discurso en el que defendió la existencia de unas normas de Derecho Divino, no variables, que conformarían las Reglas con mayúsculas, y otras, dentro de las primeras, que serían necesariamente cambiables en dependencia con las circunstancias y los tiempos.
En cualquier caso, el presidente del Consejo sí quería hablar de aquellas cuestiones que preocupan, afectan o inciden sobre el mundo de las cofradías. Punto por punto.
Los Estatutos. En opinión de Arenas, «ya se ha conseguido algo». «El Consejo es relativamente joven, pero sus Estatutos se han quedado obsoletos, presentan grandes lagunas, situaciones en las que no está nada previsto, y esto da lugar a comportamientos erráticos». El presidente se felicitó por que «de momento ya estamos de acuerdo en que son antiguos» y destacó que los plenos de Sacramentales, Penitenciales y Gloria han mostrado su unanimidad en ir a la modificación estatutaria. Extremo éste que fue ratificado por la Asamblea general. «Las normas que van a ser modificadas darán legitimidad a las nuevas», dijo. En este sentido, anunció que se crearían comisiones para redactar las propuestas de modificación que iría dirigida a definir los límites del Consejo ante cuestiones propias o ajenas. Abogó Arenas porque estas comisiones estén formadas por juristas en gran parte. Por supuesto hermanos mayores, aunque dejó la puerta abierta a que puedan valerse de asesores. Las modificaciones, pues, afectarían a los ámbitos competenciales y de procedimientos y, supuestamente, se crearían órganos con opinión y mano en temas como las elecciones del pregonero o el cartel o la incorporación de nuevas hermandades, por ejemplo, y se darían resoluciones con apoyo de sus determinadas normas.
San Hermenegildo. La lucha por el monumento que fue sede del Parlamento de Andalucía también copó parte de la conversación del presidente, que defendió nuevamente su posible uso como sede del Consejo. «San Gregorio se ha quedado pequeño» e incómodo -estrecheces, escaleras empinadas, el Boletín en el «palomar», los hermanos mayores sentados en escalones por falta de espacio...-, por una parte, y por otra es patente que «un ente de enorme relevancia social como el Consejo merece una sede adecuada». Todo esto les ha obligado a pedir sitio, «y ahí está San Hermenegildo, que lleva años cerrado, se viene abajo de no usarlo y hay que darle un empleo coherente y adecuado». El Consejo quiere optar, pero también saber en qué condiciones sería cedido el inmueble, aunque el presidente adelantó que aceptarían el uso compartido. Así. defendió el gran servicio que prestarían a la sociedad sevillana en general y cofradiera en particular, ya que, además de sede, tendría una labor museística, congresual, de conciertos. Sería, dijo, «la sede en la milla de oro cofrade de Sevilla».
Carrera Oficial. Fue contundente Adolfo Arenas: «Es un tema que ahora está fuera de nuestra competencia». La ampliación de la carrera oficial adquiere tintes de metafísica y en el Consejo hay imposibilidad para abordarla. El presidente se refirió a los obstáculos materiales, como el monumento a Colón o el Giraldillo, pero dejó entrever que no depende ni del Consejo ni del Ayuntamiento, «sino de una tercera parte que dice: yo lo resolveré». O sea, Palacio. «Cuando se quiten esos obstáculos estaremos en condiciones de opinar», sentenció.
Nuevas cofradías. ¿El modelo de Semana Santa está agotado? No sabe Arenas si hay o no café para todos y se remonta a 1954, cuando el cardenal Segura decidió que ya no cabía un alfiler en la nómina; al 67, cuando Bueno Monreal se manifestó en el mismo sentido, y ya, más cercano, a nuestro monseñor Amigo con el «numerus clausus» en 57. «Ahora hay 60 hermandades que hacen estación de penitencia a la Catedral, pero, naturalmente, hay que buscar soluciones para aquellas hermandades y cofradías que pueden y deben incorporarse».
La Resurrección. «Hay sintonía, hay diálogo, estamos hablando», explicó respecto a la ya vieja pretensión de la Hermandad de cambiar de día. «Estamos hablando, que es lo importante, y lo que antes estaba desconectado ahora está conectado».
Incorporación de nazarenas. En su opinión personal la incorporación de mujeres nazarenas «es un tema superado». Rige el principio de autonomía y, por tanto, las Hermandades son las que están facultadas para decidir. En cualquier caso, Arenas se refirió a que «nunca hubo prohibición expresa de que las mujeres formaran parte o salieran de nazarenas en una cofradía ni en el antiguo Códex de 1917 ni en el actual, de 1983». Reconociendo que hay algunas hermandades que aún permanecen en «stand by» con respecto a la nazarenas, dijo que le consta que los órganos de gestión de las mismas le aseguran que las mujeres no han pedido salir.
ABC Sevilla