El desmembramiento y la crisis que azota al Consejo desde hace dos semanas no va a propiciar que se paralice la marcha de los distintos frentes en que estaba trabajando la anterior permanente. Eso es lo que pretende el nuevo presidente, Martín José García, que ayer mismo empezó a trabajar en el cargo. Por la mañana mantuvo una conversación telefónica con Alfonso Caravaca, con el ex presidente Rafael Corbacho y una entrevista con el vicario general, Guillermo Domínguez Leonsegui -intentó también hablar con Miguel García pero no fue posible- y por la tarde se reunió con la permanente por primera vez.
El gran objetivo del Consejo para 2009 era el cambio de sentido de la carrera oficial, algo que ya se había presentado a los hermanos mayores y que quedó paralizado con la marcha de Granados de la permanente. Ahora, García comenta que lo "vamos a analizar y vamos a estudiarlo para hacer lo que sea mejor", por lo que en principio el proyecto sigue en pie, aunque antes se completará la nueva permanente.
Para afrontar esta etapa, García apuesta por una gestión con conocimientos empresariales y "mucho diálogo" para no hacer del Consejo un "sistema absolutista" sino un órgano "al servicio de las hermandades y no al revés".
Diario de Cádiz