En el año 1958 se tomó la importante decisión de cambiar la imagen de la Dolorosa. La original fue llevada hasta las misiones jesuitas de Paraguay (por la vinculación de la hermandad con la Compañía de Jesús). Fue entonces cuando la cofradía de Piedad encargó a Francisco Buiza realizar una talla nueva. Él la soñó y luego la creó. De sus manos nació la Dolorosa con la advocación de Las Lágrimas.
Ya han pasado cincuenta años desde desde entonces, y la hermandad ha querido celebrarlo durante este año, poniendo el punto y final ayer con una eucaristía en la iglesia de Santiago.
Desde el pasado mes de febrero, la cofradía del Martes Santo ha organizado diferentes actos que comenzaron con la función principal de apertura de la efemérides, como el ciclo de conferencias Los viernes de María o la presentación del cartel para recordar la fecha del aniversario.
El viernes, también en el antiguo templo de los jesuitas, tuvo lugar el acto Rosario de Lágrimas y Gloria, con la participación del hermano mayor de Las Penas, Miguel Ángel Novo; el hermano del Carmen, José Francisco Trigo; el cofrade Vicente Rodríguez Fernández y el prior del convento carmelita y director espiritual del Carmen y Borriquita, Francisco Víctor López Fernández.
Además, durante la celebración del Corpus Christi, la cofradía instaló un altar en la puerta de la iglesia de Santiago presidido por la imagen de la Virgen. Una actividad excepcional. La celebración de las bodas de oro de la bendición de la imagen ha servido para crear una bolsa de caridad vinculada a la Compañía de Jesús, y que perdurará en el tiempo, como la que se creó con motivo del 250 aniversario de la entrega a la ciudad de la imagen del crucificado, realizado en 1754 por Francisco María Maggio.
La Voz