domingo, 26 de octubre de 2008

Fue como recordar una vieja estampa resucitada al día de hoy después de dormir muchas décadas en un viejo marco de fotos o en los álbumes de los archivos cofrades. Ver a la Virgen del Valle cargada por fuera fue un invitación a echar la vista atrás sin más intención que ver cómo posiblemente antaño caminaba esta Dolorosa por las calles. Así fue como ayer la Virgen del Valle salió de San Telmo y llegó a Santo Domingo en la primera etapa de su singular traslado a la Catedral para su coronación canónica. La hermandad quiso de esta forma establecer dos momentos con dos formas diferentes, las de ayer genuinamente jerezana y muy del Cristo, y la que se verá este domingo con la Virgen bajo su palio.

Respetando la tradición de las cinco, dentro y fuera de la ermita se empezaba a vivir el principio del final de todo. La tarde era agradable y hasta calurosa. En la calle aguardaba la gente esperando ver salir a la 'del Manto Rojo', que ayer vistió uno elegante de estilo 'isabelino'. Fernando Barea, su vestidor, eligió para Ella una vestimenta también diferente y al hilo del estilo elegido para la tarde con un pecherín liso dorado y aires de hebrea. El cortejo, en el que estuvo la corona en un palanquín portada por cuatro monaguillos, estuvieron unos 300 hermanos con orden y vistiendo de oscuro. En su tramo más cercano al Valle fueron veteranos como Miguel Ruiz, Felipe Merino, Francisco Ruiz Méndez y Antonio Romero, entre otros muchos viejos cofrades del Cristo, los que expusieron públicamente su adhesión al Valle por encima de los estereotipos de esta cofradía que en la Dolorosa tuvo su histórico origen aunque, con el paso del tiempo, la fuerza del crucificado se haya constituido en el emblema más elocuente de la hermandad.

La expectación flotaba en el ambiente hasta que media hora después de asomar la Cruz de Guía salió la Virgen. Sonó Cristo de la Expiración en los instrumentos de Acordes de Jerez que desplegaron ayer calidad con un repertorio clásico y muy serio. El Valle, tocada con una aureola, fue bajo palio, con caídas de brocados sujetas por los maravillosos varales del Mayor Dolor, los respiraderos antiguos y algunos candeleros, una singular composición, algo forzada en alguno de sus elementos, que llenó por completo la estrecha puerta de la ermita. Tras la complicada operación de ponerlo en la calle, que de eso saben mucho los cargadores del Cristo que fueron los que la sacaron y la llevaron casi todo el recorrido, la procesión tomó su camino hacia su primer encuentro de la tarde con La Esperanza que fue sacada casi a la calle con La Sentencia detrás para recibir a la Virgen en un precioso encuentro en una Plazuela abarrotada en el que la oración fue la protagonista junto a un recuerdo a Mariano Ramírez en la voz de Miguel Ruiz.

Por Sol, muchas dificultades por los coches que no fueron retirados y en Las Angustias fue recibida por la cofradía de allí con el pendón de los Siete Cuchillos en la puerta. Humildad y Paciencia, La Coronación y El Loreto, que hizo sonar las campanas de San Pedro, también cumplimentaron al Valle. Ya casi en Santo Domingo también se acercó a la cofradía hermana del Nazareno en un encuentro muy especial porque Jesús estuvo casi en la calle en un altar montado para la ocasión. Sobre la medianoche, la Virgen, ya en su palio, quedó expuesta en la puerta principal de Santo Domingo para pasar allí toda la noche en un exclusivo altar sin que le faltara la compañía de devotos y cofrades. Santo Domingo es ya San Telmo para el Valle Y lo será así hasta que den las cinco de esta tarde.

Diario de Jerez


Publicado por elpretorio @ 12:39  | Jerez
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