El reciente nombramiento de basílica menor del santuario de María Auxiliadora tiene mañana domingo su culminación con la misa en la que se leerá el Decreto Pontificio por el que se erige la iglesia como tal.
Este templo tiene una amplia trayectoria histórica desde la Hispalis del siglo IV y hasta se ha atribuido el origen del edificio a las cárceles donde sufrieron martirio las Santas Justa y Rufina.
El edificio actual está levantado sobre una iglesia primitiva que duró hasta 1617 y diez años más tarde inauguró la nueva.
Es parte del antiguo convento de la Santísima Trinidad que a finales del XIX se convirtió en la Casa y templo de los Salesianos que impulsan esa zona urbana deprimida de la época alentados por la figura de Don Bosco cuyo ejemplo aún hoy día sigue vivo.
La basílica es el núcleo principal alrededor del cual gira y se centra la labor pastoral, docente y social que esta congregación, amiga de la juventud, lleva a cabo en los límites de su distrito, e incluso traspasando las lindes naturales, por una ciudad que la acoge desde el primer momento, pues no en vano en el año de su centenario recibió el honor y reconocimiento de la Comunidad Autónoma Andaluza con la concesión en 1993 de la Medalla de Plata de Andalucía.
Los salesianos llegaron a sevilla en 1892 de la mano del cardenal Benito Sanz Forés, arzobispo de Sevilla y, con ellos, la devoción a María Auxiliadora.
En 1895 se bendijo la imagen que hoy ocupa el centro del retablo del altar mayor, sobre una peana tallada por Manuel Guzmán Bejarano y en 1954 fue coronada por el cardenal pedro Segura Sáinz.
Sobre su pecho luce la medalla de oro de la ciudad concedida por el Ayuntamiento de Sevilla en 1996 con motivo del primer centenario de su llegada a la ciudad.
ABC Sevilla